
El expresidente es investigado por varios delitos, entre ellos terrorismo, alzamiento armado e instigación pública a delinquir
La Fiscalía de Bolivia ordenó la captura del expresidente Evo Morales, a quien acusa de presunta participación en las protestas y bloqueos de carreteras registrados entre mayo y junio, movilizaciones en las que se exigía la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La orden de captura fue emitida por el fiscal Brayan Melgar e incluye acusaciones por terrorismo, alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, atentado contra la seguridad de los medios de transporte, asociación delictuosa e instigación pública a delinquir.
A Morales también se le atribuye un presunto atentado contra la seguridad de los servicios públicos, de acuerdo con la investigación de las autoridades bolivianas.
El proceso judicial se produce en un escenario de tensión política en Bolivia, luego de las movilizaciones y bloqueos que afectaron distintas vías del país y que fueron utilizados como mecanismo de presión contra el Gobierno.
La Fiscalía deberá sustentar ante las autoridades judiciales los señalamientos formulados contra el exmandatario, mientras el proceso avanza para determinar las eventuales responsabilidades correspondientes.
