
La iniciativa combina gastronomía, arte y educación para fomentar hábitos saludables desde la infancia
El Festival Culinario Infantil Lonchera Saludable celebró su 18.º aniversario con una propuesta centrada en la educación alimentaria de los niños, promoviendo conocimientos sobre nutrición, preparación de alimentos y bienestar a través de experiencias prácticas y recreativas. La iniciativa, creada por Luisa Feliz e impulsada por el Grupo Buen Vivir, busca que los más pequeños aprendan a reconocer la importancia de una alimentación equilibrada desde las primeras etapas de su desarrollo.
Bajo el lema “Pequeños Pasos, Grandes Hábitos”, el festival plantea que aprender a elegir qué comer puede convertirse en una herramienta para construir una relación más saludable con los alimentos. La propuesta parte de la idea de que la educación nutricional no tiene que limitarse a explicaciones teóricas, sino que también puede desarrollarse mediante actividades en las que los niños participen, experimenten y descubran nuevas formas de acercarse a la comida.
A lo largo de sus 18 años, Lonchera Saludable ha mantenido el enfoque de acercar la nutrición infantil a través de dinámicas que combinan el aprendizaje con la creatividad. Este tipo de experiencias permite presentar conceptos relacionados con los alimentos de una manera accesible para los niños, facilitando que comprendan aspectos básicos de la alimentación mientras se divierten y participan activamente.
La edición conmemorativa integró gastronomía, arte y educación en una programación que incluyó actividades como El Semáforo de la Nutrición, Arma tu Sándwich, Mini Huertos, Pequeños Catadores y El Tesoro de la Nutrición. Cada una de estas propuestas ofrece una forma distinta de acercar a los participantes al conocimiento de los alimentos y a la importancia de desarrollar hábitos que contribuyan a su bienestar.
El Semáforo de la Nutrición, por ejemplo, plantea una forma visual de acercarse a la clasificación de los alimentos y reflexionar sobre las decisiones que se toman al comer. Este tipo de recurso educativo puede ayudar a los niños a familiarizarse con conceptos nutricionales mediante herramientas sencillas, adaptadas a su edad y a su capacidad de comprensión.
Por su parte, Arma tu Sándwich invita a los participantes a involucrarse en la preparación de sus propias comidas. La experiencia de combinar ingredientes puede despertar la curiosidad por distintos alimentos y mostrar que preparar una merienda también puede ser una oportunidad para aprender sobre variedad, equilibrio y creatividad en la cocina.
La actividad Mini Huertos incorpora otra dimensión del aprendizaje: el contacto con el cultivo de alimentos. Acercar a los niños al proceso de crecimiento de frutas, vegetales y otras plantas comestibles puede ayudarles a comprender de dónde provienen algunos productos que consumen a diario y a desarrollar interés por los ingredientes frescos.
Pequeños Catadores, en tanto, propone explorar los alimentos a través de la experiencia sensorial, mientras que El Tesoro de la Nutrición introduce el aprendizaje mediante dinámicas de descubrimiento. Estas actividades permiten abordar la alimentación desde distintas perspectivas y favorecen la participación de los niños, haciendo que los conocimientos se relacionen con experiencias concretas.
La educación alimentaria durante la infancia tiene importancia porque en esta etapa comienzan a formarse preferencias, rutinas y comportamientos que pueden influir en las decisiones futuras. La exposición a diferentes alimentos, el conocimiento de sus características y la participación en la preparación de comidas son formas de estimular la curiosidad y ayudar a que los niños desarrollen una relación más consciente con lo que consumen.
Este proceso también involucra a las familias y a los entornos educativos. Los hábitos alimentarios no se construyen únicamente a partir de lo que los niños aprenden en una actividad, sino también mediante las opciones disponibles en el hogar, las meriendas que llevan a la escuela y los ejemplos que observan en los adultos. Por eso, las iniciativas que acercan la nutrición a la infancia pueden servir como punto de partida para conversaciones y prácticas que continúen más allá de una jornada educativa.
La propuesta de Lonchera Saludable busca precisamente convertir el aprendizaje en una experiencia cercana, en la que la alimentación no se presente solo como una lista de reglas, sino como un aspecto cotidiano que puede explorarse con curiosidad y creatividad. La combinación de cocina, actividades artísticas y dinámicas participativas ofrece a los niños distintas maneras de comprender la relación entre los alimentos y el bienestar.
Al cumplir 18 años, el festival reafirma la continuidad de un proyecto que coloca la nutrición infantil en el centro de sus actividades. Su aniversario también representa una oportunidad para destacar la importancia de mantener espacios educativos que permitan a los niños aprender sobre alimentación de forma comprensible y atractiva.
Con el lema “Pequeños Pasos, Grandes Hábitos”, la iniciativa insiste en que los cambios relacionados con la alimentación pueden comenzar con acciones sencillas: conocer los ingredientes, participar en la preparación de una merienda, explorar alimentos diferentes y aprender a tomar decisiones informadas. El propósito es que estas experiencias contribuyan a formar hábitos que puedan acompañar a los niños durante su crecimiento y fortalecer una cultura de mayor conciencia sobre la alimentación y el bienestar.
