
La industria mundial de bebidas alcohólicas atraviesa una etapa de transformación marcada por cambios en los hábitos de consumo, una reducción en el volumen de bebidas ingeridas y una mayor exigencia por parte de los consumidores respecto al valor que reciben de cada producto.
El panorama plantea un desafío particular para categorías tradicionales como el ron, que durante décadas estuvieron vinculadas a estrategias de crecimiento basadas principalmente en aumentar los volúmenes de venta.
La experta ronera Ana Catalina Céspedes plantea que el escenario actual debe ser analizado no solamente como una amenaza para la industria, sino también como una oportunidad para redefinir la manera en que las marcas se relacionan con sus consumidores.
Los datos de IWSR, firma especializada en información y análisis sobre el mercado mundial de bebidas alcohólicas, reflejan una reducción en el volumen global. De acuerdo con las cifras citadas, el volumen mundial cayó aproximadamente 1 % en 2024 y registró una reducción adicional cercana al 2 % entre 2024 y 2025. IWSR también ha reportado una caída del 2 % en el volumen total de bebidas alcohólicas en 2025 en 22 mercados analizados.
El cambio no se limita a la cantidad total consumida. También está modificándose la manera en que las personas consumen alcohol durante cada ocasión.
Una encuesta realizada a más de 32,000 consumidores en 15 de los principales mercados mostró que el promedio de bebidas por ocasión descendió de 4.4 a 3.9 en un año.
Esta reducción refleja una tendencia hacia un consumo más moderado y selectivo, en el que los consumidores pueden estar priorizando la calidad, la experiencia y el significado asociado a una bebida por encima de la cantidad.
Para la industria ronera, este comportamiento obliga a replantear algunas de las estrategias tradicionales utilizadas para impulsar el crecimiento.
El escenario también está relacionado con cambios generacionales, nuevas preocupaciones sobre la salud, modificaciones en los estilos de vida y una mayor atención al precio y al valor de los productos.
Las proyecciones de IWSR apuntan a que el consumo mundial de bebidas alcohólicas continuará enfrentando presión durante los próximos años. Un análisis publicado en 2026 señala que el mercado experimentará una transformación importante y que categorías tradicionales como los destilados, el vino y la cerveza podrían registrar pérdidas de volumen hacia 2035, mientras otras categorías, como los cócteles enlatados, ganan espacio.
Este escenario no necesariamente significa que el ron esté condenado a perder relevancia. Por el contrario, puede abrir oportunidades para aquellas marcas capaces de adaptarse a las nuevas expectativas.
La disminución del volumen puede llevar a las empresas a concentrarse en consumidores que buscan productos diferenciados y experiencias de mayor calidad.
En ese contexto, conceptos como premiumización, innovación, nuevos formatos y consumo responsable adquieren mayor importancia dentro de las estrategias comerciales de la industria.
El consumidor puede estar dispuesto a beber menos, pero eso no significa necesariamente que haya perdido interés por las bebidas alcohólicas. La decisión puede estar trasladándose desde la cantidad hacia la selección de productos que considera más atractivos o valiosos.
Esto representa un cambio importante para una industria acostumbrada a medir buena parte de su crecimiento mediante el volumen.
El reto consiste ahora en comprender qué motiva al consumidor y desarrollar propuestas capaces de responder a esas nuevas necesidades.
Para el sector ronero, esto puede traducirse en una mayor apuesta por productos premium, experiencias vinculadas a la cultura del ron, innovación en presentaciones y estrategias dirigidas a consumidores que buscan calidad antes que cantidad.
También será necesario observar la evolución de los consumidores más jóvenes y sus relaciones con el alcohol. Las investigaciones recientes muestran que los hábitos de las nuevas generaciones están contribuyendo a modificar la estructura del mercado y las ocasiones de consumo.
La transformación del mercado también plantea preguntas sobre el futuro de las categorías tradicionales. Si la población en edad legal para consumir alcohol continúa creciendo mientras el volumen general se mantiene bajo presión, las empresas tendrán que competir por una mayor participación dentro de un mercado donde cada ocasión de consumo puede tener un valor más importante.
Para las marcas de ron, esto significa que vender más unidades no necesariamente será la única vía para crecer.
La capacidad de construir marcas fuertes, diferenciar productos y ofrecer experiencias que justifiquen su valor puede convertirse en uno de los principales factores de competitividad.
La industria también deberá encontrar un equilibrio entre responder a las nuevas tendencias de consumo y mantener la identidad de una categoría con una larga tradición cultural y comercial.
El debate, por tanto, no se limita a determinar si la caída del consumo representa una amenaza. También implica analizar cómo puede utilizarse este cambio para impulsar una nueva etapa de innovación dentro del sector.
El futuro del ron podría depender menos de cuánto alcohol consume cada persona y más de qué producto elige, por qué lo elige y cuánto valor encuentra en la experiencia.
En ese sentido, la transformación del mercado puede convertirse en una oportunidad para que las empresas replanteen sus estrategias y desarrollen propuestas capaces de mantenerse relevantes en un escenario global donde el consumidor bebe menos, pero decide con mayor cuidado.
