sábado, septiembre 26

El impacto de las redes sociales en la percepción de la imagen corporal

La exposición prolongada a filtros, fotografías editadas y estándares de belleza poco realistas puede influir en la percepción que algunas personas tienen de su apariencia

Revisar las redes sociales forma parte de la rutina diaria de millones de personas. Para muchos usuarios, desplazarse por fotografías, videos y publicaciones representa una actividad cotidiana que no genera mayores preocupaciones. Sin embargo, la exposición constante a contenidos centrados en la apariencia física puede convertirse en un factor relevante para algunas personas, especialmente cuando existe una preocupación excesiva por la propia imagen.

Las fotografías editadas, los filtros y la repetición de determinados estándares de belleza pueden contribuir a crear expectativas poco realistas sobre la apariencia. En determinados casos, esta exposición puede intensificar la atención que una persona presta a supuestos defectos físicos y afectar su bienestar emocional.

La psiquiatra Ashwini Nadkarni, de Mass General Brigham y especialista que atiende a pacientes en Brigham and Women’s Hospital, ha señalado la relevancia de este fenómeno en sociedades donde el uso de las redes sociales está ampliamente extendido. La preocupación adquiere especial importancia cuando el contenido relacionado con la apariencia ocupa una parte significativa de la experiencia cotidiana de los usuarios.

La dismorfia corporal es una condición en la que la preocupación por uno o varios aspectos de la apariencia puede llegar a ser intensa y afectar diferentes áreas de la vida. En estos casos, buscar atención psicológica puede formar parte del proceso para recuperar el bienestar emocional y desarrollar una relación más saludable con la propia imagen.

La realidad dominicana permite dimensionar la magnitud de la exposición a estas plataformas. De acuerdo con datos del Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (CAESCO), el 68.3 % de la población de República Dominicana utiliza redes sociales, lo que equivale a aproximadamente 7.89 millones de personas.

A esta cifra se suma el tiempo que una parte de los usuarios permanece conectada. El Observatorio de Audiencias Digitales de Centroamérica y República Dominicana señala que el 33.9 % de los usuarios pasa más de tres horas al día en redes sociales, reflejando el nivel de presencia que estas plataformas tienen en la vida cotidiana.

La exposición prolongada no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar un problema relacionado con su imagen corporal. No obstante, el contacto repetido con contenidos que muestran determinados ideales físicos puede ser un elemento que conviene observar, especialmente cuando comienza a generar comparaciones constantes, malestar o una preocupación que interfiere con las actividades habituales.

En este contexto, comprender la manera en que las redes sociales pueden influir en la percepción de la apariencia resulta cada vez más importante. También cobra relevancia promover un consumo consciente de estos contenidos y reconocer cuándo la preocupación por la imagen deja de ser una inquietud ocasional para convertirse en una fuente significativa de malestar.

La conversación sobre salud mental y redes sociales, por tanto, no se limita al tiempo que las personas pasan frente a una pantalla. También implica analizar qué tipo de contenidos consumen, cómo esos contenidos influyen en sus expectativas y qué efecto pueden tener sobre la percepción que cada individuo desarrolla de sí mismo.

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