
Un informe de Naciones Unidas destaca avances en América Latina y el Caribe, aunque advierte que la inseguridad alimentaria continúa siendo un desafío global.
El hambre en el mundo registró una leve disminución durante 2025, aunque todavía impacta a unas 645 millones de personas, de acuerdo con un informe elaborado por varias agencias de las Naciones Unidas.
El documento establece que la cifra representa el 7.8 % de la población mundial, reflejando una mejora gradual frente a años anteriores, pero manteniendo la inseguridad alimentaria como uno de los principales problemas humanitarios a nivel internacional.
En América Latina y el Caribe, los datos muestran una evolución favorable, con una reducción de la tasa de personas que padecen hambre al 4.8 %, equivalente a aproximadamente 32 millones de habitantes en la región.
Según el informe, esta disminución mantiene una tendencia sostenida desde el punto más alto registrado durante la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando el porcentaje de población afectada por el hambre llegó al 6.1 %.
Las agencias de la ONU destacaron que factores como las políticas de apoyo alimentario, la recuperación económica y los esfuerzos regionales han contribuido a mejorar algunos indicadores, aunque persisten desafíos relacionados con la pobreza, los conflictos y los efectos del cambio climático.
A pesar de los avances, los organismos internacionales reiteraron que garantizar el acceso a una alimentación suficiente y saludable sigue siendo una prioridad mundial, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
El informe llama a los gobiernos y organizaciones internacionales a mantener los esfuerzos para acelerar la reducción del hambre y fortalecer los sistemas alimentarios.
