
Las lluvias asociadas al fenómeno de súper El Niño cubrieron miles de kilómetros cuadrados con cientos de especies de flora silvestre
El desierto de Atacama, considerado uno de los lugares más áridos del planeta, vive una transformación extraordinaria tras las intensas precipitaciones registradas en el norte de Chile. Las lluvias, que alcanzaron hasta 190 milímetros en algunas zonas, provocaron una extensa floración que no se observaba a esta escala desde 1997.
El fenómeno de súper El Niño permitió que más de 17,000 kilómetros cuadrados de dunas y terrenos que habían permanecido secos durante largos períodos comenzaran a cubrirse de vegetación. La aparición de cerca de 200 especies de flora silvestre convirtió el paisaje desértico en un extenso manto de colores.
La llamada floración del desierto ocurre cuando las precipitaciones permiten que semillas y estructuras vegetales que permanecen bajo tierra durante años encuentren las condiciones necesarias para germinar. El fenómeno transforma temporalmente grandes extensiones del desierto y genera un ecosistema de especial interés para investigadores y visitantes.
Además de su relevancia ambiental, el espectáculo natural representa un importante atractivo turístico para la región. Las autoridades y operadores esperan que más de 300,000 personas visiten distintas zonas del norte chileno hasta noviembre para observar la floración.
El evento también pone de manifiesto la particular relación entre las condiciones climáticas y los ecosistemas desérticos, capaces de experimentar cambios significativos después de períodos excepcionales de lluvia.
Mientras las condiciones permitan mantener la floración, el Atacama ofrecerá durante las próximas semanas un paisaje muy distinto al habitual, convirtiendo una de las regiones más secas del mundo en un destino para quienes buscan observar este fenómeno natural.
