
Cada 16 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, una fecha establecida por las Naciones Unidas para crear conciencia sobre la importancia de proteger esta parte de la atmósfera y promover acciones dirigidas a reducir las sustancias que pueden deteriorarla.
La capa de ozono cumple una función fundamental para la vida en la Tierra, ya que absorbe una parte importante de la radiación ultravioleta proveniente del Sol. Su protección está directamente relacionada con el cuidado del medioambiente y la prevención de los efectos que una mayor exposición a la radiación ultravioleta puede tener sobre la salud humana.
La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994, en conmemoración de la firma del Protocolo de Montreal, adoptado en 1987 para controlar y eliminar progresivamente las sustancias que agotan la capa de ozono.
El Protocolo de Montreal es considerado uno de los principales acuerdos internacionales en materia de protección ambiental. A través de este mecanismo, los países asumieron compromisos para reducir la producción y el consumo de sustancias dañinas para el ozono, entre ellas los clorofluorocarbonos, conocidos como CFC.
La protección de la capa de ozono también está relacionada con la utilización de productos y tecnologías en sectores como la refrigeración y la climatización. Por esta razón, los esfuerzos internacionales han evolucionado para abordar no solamente las sustancias que deterioran directamente el ozono, sino también gases que tienen un importante impacto sobre el calentamiento global.
En 2016, los países adoptaron la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, mediante la cual se acordó reducir progresivamente los hidrofluorocarbonos (HFC), gases utilizados principalmente en sistemas de refrigeración y climatización que, aunque no destruyen directamente la capa de ozono, son potentes gases de efecto invernadero.
Para 2026, las Naciones Unidas establecieron como tema de la conmemoración “Acción global por un planeta más fresco”, con énfasis en la relación entre la protección de la capa de ozono, la reducción de gases de efecto invernadero y el desarrollo de sistemas de refrigeración más eficientes y sostenibles.
La celebración busca recordar que la protección ambiental requiere la participación coordinada de gobiernos, empresas, instituciones científicas y ciudadanos. El cumplimiento de los acuerdos internacionales y la adopción de tecnologías más sostenibles forman parte de las acciones necesarias para mantener los avances alcanzados.
Además, la jornada representa una oportunidad para reforzar la educación ambiental y promover un uso responsable de productos y tecnologías que puedan tener efectos sobre la atmósfera.
La preservación de la capa de ozono constituye así un ejemplo de la importancia de la cooperación internacional frente a problemas ambientales que trascienden las fronteras nacionales.
En este Día Internacional, las Naciones Unidas llaman a mantener los esfuerzos para proteger la capa de ozono, avanzar hacia sistemas de refrigeración más eficientes y contribuir a la protección de la salud humana y del planeta.
