
El tribunal de Mombasa los encontró culpables por la muerte de 190 niños y un adulto en un caso vinculado al adoctrinamiento religioso y al ayuno extremo
Un tribunal de Mombasa, en Kenia, declaró culpable al autoproclamado pastor Paul Nthenge Mackenzie y a otros 28 acusados por el asesinato de 190 niños y un adulto, en el marco de la llamada masacre de Shakahola.
La decisión judicial señala que Mackenzie sometió a sus seguidores a un proceso de adoctrinamiento basado en falsas profecías apocalípticas, con las que promovía prácticas extremas de ayuno y aislamiento.
Según los señalamientos presentados en el proceso, varias víctimas fueron sometidas a golpizas, asfixia y encierros forzados. Estas prácticas habrían formado parte de un mecanismo de coerción que impedía a los seguidores abandonar las condiciones impuestas por el grupo.
El caso de Shakahola salió a la luz tras el hallazgo de numerosas tumbas en una zona boscosa de Kenia, donde las autoridades investigaron la muerte de personas vinculadas a las enseñanzas de Mackenzie. La tragedia generó indignación nacional y reavivó el debate sobre la supervisión de organizaciones religiosas y la prevención de abusos.
La sentencia representa un avance judicial en uno de los procesos más graves relacionados con el extremismo religioso en el país. El caso también ha puesto de relieve los riesgos que enfrentan las personas cuando quedan sometidas a líderes que utilizan creencias religiosas para ejercer control sobre sus seguidores.
