viernes, octubre 16

CEPAL sitúa a República Dominicana entre cinco países de América Latina fuera de la trampa de bajo crecimiento

José Manuel Salazar-Xirinachs destacó que el país ha registrado un crecimiento económico promedio cercano al 5 % anual durante los últimos 35 años

República Dominicana figura entre los cinco países de América Latina que no se encuentran en la denominada “trampa de baja capacidad para crecer”, de acuerdo con un diagnóstico presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La clasificación toma en cuenta la trayectoria económica de los países de la región y las dificultades que enfrentan para mantener un crecimiento sostenido a lo largo del tiempo.

La información fue ofrecida por José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, durante una entrevista concedida al periódico EL DÍA. El funcionario destacó que la República Dominicana ha mantenido durante aproximadamente 35 años un crecimiento económico promedio cercano al 5 % anual, una trayectoria que, según explicó, contribuye a que el país no figure entre las economías atrapadas en ese escenario de bajo dinamismo.

“Hace poco sacamos un informe que desagrega eso por país y que muestra que República Dominicana es uno de los cinco países de América Latina que no está en esa trampa, no está entrampado”, expresó Salazar-Xirinachs al referirse al diagnóstico elaborado por el organismo regional.

El representante de la CEPAL señaló que el comportamiento de la economía dominicana durante las últimas décadas era un elemento que permitía anticipar ese resultado. Su valoración destaca la continuidad del crecimiento como un factor importante para diferenciar al país de otras economías latinoamericanas que han tenido dificultades para ampliar su capacidad productiva y sostener tasas de expansión durante períodos prolongados.

La denominada trampa de baja capacidad para crecer describe una situación en la que una economía encuentra obstáculos para aumentar su ritmo de expansión de manera sostenida. Entre los factores que suelen analizarse en este tipo de diagnósticos figuran la productividad, la inversión, la diversificación de las actividades económicas, la innovación y la capacidad de generar empleos de mayor valor agregado.

Cuando estos factores permanecen estancados, los países pueden tener dificultades para elevar sus niveles de productividad y mejorar de manera sostenida los ingresos de sus habitantes. Por esa razón, los organismos económicos regionales estudian las trayectorias de crecimiento para identificar tanto los avances como las limitaciones estructurales que pueden afectar el desarrollo a largo plazo.

En el caso dominicano, el promedio de crecimiento citado por Salazar-Xirinachs constituye el principal argumento presentado para explicar por qué el país se encuentra fuera de esa clasificación. Sin embargo, el crecimiento económico por sí solo no permite evaluar todas las dimensiones del desarrollo, por lo que también resulta relevante observar cómo se distribuyen sus beneficios entre los distintos sectores de la población.

La sostenibilidad de esa trayectoria depende, además, de la capacidad de mantener la inversión, fortalecer la productividad, ampliar las oportunidades laborales y mejorar las condiciones que permiten a las empresas y a los trabajadores generar mayor valor. Estos elementos son importantes para que la expansión económica se traduzca en mejoras duraderas en los ingresos y la calidad de vida.

El diagnóstico de la CEPAL sitúa así a República Dominicana dentro de un grupo reducido de economías latinoamericanas que, según el organismo, han logrado evitar la trampa de baja capacidad para crecer. La declaración de su secretario ejecutivo vuelve a poner de relieve el desempeño económico del país durante las últimas décadas y plantea la importancia de preservar las condiciones que permitan sostener ese ritmo en el futuro.

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