lunes, octubre 19

Calor extremo aumenta riesgos durante el embarazo y los recién nacidos, advierte la ONU

Simon Stiell alertó sobre el aumento de complicaciones relacionadas con las altas temperaturas durante la Pre-COP31 en Fiyi, donde presentó nuevos datos sobre el impacto del calor en la salud materna y neonatal

El calor extremo está aumentando los riesgos para las mujeres embarazadas y los recién nacidos, y se encuentra cada vez más relacionado con partos prematuros, bajo peso al nacer, muerte fetal y otras complicaciones maternas, advirtió este lunes Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático.

La advertencia fue realizada durante la reunión Pre-COP31 que se celebra esta semana en Nadi, Fiyi, y que también incluye actividades en Tuvalu. Los encuentros buscan llamar la atención internacional sobre los efectos del cambio climático en las comunidades del Pacífico y preparar el camino hacia la próxima conferencia climática de Naciones Unidas, COP31, que se celebrará en Turquía en noviembre.

Stiell presentó nuevos datos de una encuesta encargada por la organización Wellcome a profesionales vinculados con la atención materna y neonatal en cinco países de cinco continentes. La investigación incluyó a alrededor de 1,000 profesionales de la salud en Reino Unido, Australia, India, Brasil y Zimbabue.

Los resultados muestran que el impacto del calor extremo ya está siendo observado en los servicios de salud. El 73 % de los profesionales consultados señaló que los casos o complicaciones relacionadas con el calor que afectan a mujeres embarazadas aumentaron durante los últimos cinco años.

En el caso de la salud fetal y neonatal, el 76 % reportó un incremento de casos o complicaciones vinculadas con el calor durante ese mismo período. Además, el 98 % indicó haber atendido personalmente a una mujer embarazada cuya salud consideró afectada negativamente por el calor extremo, mientras que el 99 % dijo haber atendido a un bebé en circunstancias similares.

Entre las complicaciones observadas figuran el bajo peso al nacer, el crecimiento fetal restringido, dificultades respiratorias o de alimentación, deshidratación y problemas para regular la temperatura corporal. Los datos también apuntan a un aumento de la necesidad de monitoreo y atención neonatal en determinados casos.

Stiell señaló que el aumento de las temperaturas representa un riesgo creciente durante el embarazo y que los efectos del calor no deben ser considerados únicamente como un problema ambiental, sino también como un desafío para los sistemas de salud.

La investigación no pretende demostrar que el calor sea por sí solo la causa de cada complicación individual, sino recoger la experiencia y valoración profesional de quienes trabajan directamente con mujeres embarazadas, madres y recién nacidos.

La preocupación adquiere especial relevancia en comunidades vulnerables, donde las altas temperaturas pueden combinarse con viviendas sin condiciones adecuadas de refrigeración, dificultades para acceder a centros médicos y sistemas de salud con recursos limitados.

Durante su intervención, Stiell pidió convertir la evidencia disponible en medidas concretas de protección, incluyendo mejores orientaciones médicas, capacitación del personal sanitario, sistemas de alerta por calor, acceso a agua y energía y centros de salud preparados para enfrentar períodos de temperaturas extremas.

Los encuentros de la Pre-COP31 en Fiyi y Tuvalu forman parte de las discusiones previas a la cumbre climática de Naciones Unidas que tendrá lugar en Turquía el próximo mes. Para los países insulares del Pacífico, estos espacios también representan una oportunidad para exponer los efectos que el cambio climático ya está provocando sobre sus poblaciones y sistemas de salud.

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