
El presidente de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas), Juan Elías Pérez, afirmó que se acercan a su término los plazos establecidos para buscar una solución al conflicto generado por los costos que representan para las estaciones de combustibles los servicios de verifone utilizados para procesar pagos con tarjetas bancarias.
Pérez sostuvo que Anadegas ha respetado la tregua y los plazos acordados con el objetivo de propiciar un entendimiento entre los distintos sectores involucrados. Sin embargo, aseguró que la posición de los detallistas de combustibles no ha cambiado y que consideran excesivas las cargas que deben asumir por el uso de estos dispositivos.
El dirigente empresarial señaló que el sector no está dispuesto a continuar pagando costos que, a su juicio, afectan de manera significativa los beneficios obtenidos por las estaciones de combustibles.
Uno de los principales puntos de la posición de Anadegas es el porcentaje que representan estos cargos sobre los beneficios brutos de las estaciones. Pérez afirmó que pagar el 27 % de los beneficios brutos por el servicio de verifone ya no será aceptado por las estaciones afiliadas a la organización.
La advertencia involucra a las 780 estaciones afiliadas a Anadegas, que utilizan estos dispositivos para facilitar las transacciones mediante tarjetas bancarias.
El conflicto se produce en medio de las conversaciones encaminadas a encontrar una fórmula que permita reducir los costos asociados a las operaciones electrónicas sin afectar la disponibilidad de los pagos con tarjetas para los consumidores.
Los detallistas consideran que los cargos actuales representan una presión importante sobre sus márgenes de operación, debido a que las estaciones deben asumir diferentes costos relacionados con la comercialización de combustibles y el funcionamiento de sus establecimientos.
Pérez indicó que el sector ha dado espacio a las negociaciones y ha respetado los períodos establecidos para alcanzar un acuerdo. No obstante, dejó claro que la paciencia de los afiliados tiene un límite y que esperan una respuesta que permita establecer condiciones que consideren sostenibles para las estaciones.
La discusión involucra a las empresas financieras propietarias de las principales marcas que ofrecen los servicios de terminales de pago utilizados en las estaciones.
Para Anadegas, cualquier solución debe tomar en consideración la realidad económica de los detallistas y evitar que los costos por las transacciones con tarjetas absorban una proporción considerada desproporcionada de sus beneficios.
La asociación ha mantenido su reclamo para que se revisen los cobros y se establezca un esquema que permita continuar ofreciendo a los consumidores la posibilidad de pagar mediante tarjetas sin que las estaciones tengan que asumir cargas que consideren excesivas.
