
Luis García señala que las necesidades y los niveles de autonomía pueden cambiar con el tiempo, aunque la condición permanezca
La neurodivergencia de un niño no debe concebirse como un obstáculo para su desarrollo, sino como una característica que requiere comprensión, estrategias adecuadas y apoyos específicos. Así lo planteó el psicólogo Luis García al explicar la importancia de acompañar a los niños de acuerdo con sus necesidades individuales y su evolución.
El especialista señaló que las diferencias en el funcionamiento neurológico pueden hacer necesario un abordaje particular durante el crecimiento. En ese sentido, destacó la importancia de ofrecer herramientas y acompañamiento que contribuyan al desarrollo de las habilidades de cada niño, sin asumir que todos necesitan las mismas intervenciones.
García explicó que una condición del neurodesarrollo como el autismo no desaparece simplemente porque el niño crezca. Sin embargo, precisó que las habilidades, las necesidades de apoyo y los niveles de autonomía pueden cambiar con el paso del tiempo.
Esta distinción resulta importante para comprender que la permanencia de una condición no implica que la persona vaya a experimentar siempre las mismas dificultades o que necesite idénticos recursos durante todas las etapas de su vida.
El psicólogo aclaró que tener una condición permanente no significa que se requiera la misma terapia de manera indefinida. Las necesidades de acompañamiento pueden variar según las capacidades que desarrolle cada persona, las habilidades que logre fortalecer y el nivel de independencia que alcance.
En el caso de los niños dentro del espectro autista, esta perspectiva supone prestar atención a sus características particulares y evitar aplicar un mismo modelo de intervención a todos. El acompañamiento debe responder a las necesidades que se presenten en cada etapa, tomando en cuenta los avances y los objetivos de desarrollo de cada niño.
También implica reconocer que el progreso no necesariamente se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Mientras algunas pueden desarrollar mayores niveles de autonomía en determinadas actividades, otras pueden necesitar apoyos continuos en áreas específicas.
Por ello, la comprensión de la neurodivergencia requiere una mirada centrada en la persona, sus capacidades y sus necesidades, en lugar de considerar sus diferencias neurológicas únicamente desde las limitaciones.
Las declaraciones de García destacan la importancia de diferenciar entre una condición que forma parte del desarrollo a largo plazo y las intervenciones que una persona necesita en momentos concretos. El objetivo del acompañamiento es favorecer el desarrollo y la autonomía, ajustando los apoyos a la evolución individual, sin asumir que las necesidades permanecerán iguales durante toda la vida.
