
La doctora Yawelida García destacó sus efectos sobre el apetito y el vaciamiento gástrico, y señaló que estos tratamientos también podrían influir en determinados impulsos relacionados con la alimentación
El uso de medicamentos conocidos popularmente como «inyecciones para bajar de peso» ha ganado popularidad entre las personas que buscan reducir su peso corporal. Estos tratamientos incluyen los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), una clase de fármacos que actúa sobre mecanismos relacionados con el apetito, la saciedad y la regulación de la glucosa. Ante el creciente interés por estas sustancias, especialistas en salud han insistido en la importancia de comprender su funcionamiento y utilizarlas de acuerdo con las necesidades médicas de cada paciente.
La doctora Yawelida García, médico nutrióloga, obesóloga y esteticista, explicó que estos medicamentos funcionan porque imitan la acción de una sustancia que el organismo produce de manera natural. Durante su participación en la entrevista central del programa «El Día», transmitido por Telesistema, la especialista detalló algunos de los mecanismos que permiten a estos fármacos contribuir al control del peso.
García señaló que los agonistas del GLP-1 pueden enlentecer el vaciamiento gástrico, es decir, el proceso mediante el cual los alimentos pasan del estómago al intestino delgado. Este efecto, junto con la acción de estos medicamentos sobre los mecanismos que regulan el apetito, puede ayudar a que los pacientes experimenten una sensación de saciedad durante más tiempo y reduzcan la cantidad de alimentos que consumen.
El efecto de estos fármacos no se limita al proceso digestivo. Los receptores del GLP-1 también intervienen en la regulación de la glucosa y en las señales relacionadas con el hambre y la saciedad. Por esa razón, determinados medicamentos de esta clase se utilizan para tratar la diabetes tipo 2 y, en formulaciones e indicaciones específicas, para el manejo del sobrepeso y la obesidad.
La especialista también abordó una posible relación entre estos tratamientos y el control de determinados impulsos. Durante la entrevista, afirmó que los medicamentos pueden ayudar a suprimir algunos impulsos relacionados con la comida e incluso con el consumo de alcohol. Este aspecto ha despertado interés en el ámbito médico, aunque los efectos sobre las conductas adictivas continúan siendo objeto de investigación y no deben interpretarse como una indicación general de estos fármacos para tratar las adicciones.
La respuesta al tratamiento puede variar entre pacientes, por lo que la evaluación médica resulta fundamental para determinar si una persona reúne las condiciones necesarias para utilizar estos medicamentos. La selección del fármaco, la dosis, el seguimiento y la valoración de los posibles riesgos deben realizarse de forma individualizada, tomando en cuenta los antecedentes clínicos y los objetivos de salud de cada persona.
Además, estos tratamientos no están exentos de efectos secundarios. Entre los más frecuentes se encuentran las náuseas, los vómitos, la diarrea, el estreñimiento y otras molestias gastrointestinales. Su uso también requiere valorar las contraindicaciones y las advertencias específicas de cada medicamento, así como vigilar la evolución del paciente durante el tratamiento.
Por ello, el uso de agonistas del GLP-1 no debe reducirse a una solución rápida para perder peso ni iniciarse únicamente por recomendación de otras personas o por su popularidad en las redes sociales. La indicación debe estar respaldada por un profesional de la salud, que pueda determinar la conveniencia del tratamiento y establecer un plan de seguimiento.
Las declaraciones de la doctora Yawelida García en «El Día» se suman a la conversación sobre el papel de estos medicamentos en el abordaje de la obesidad y el control metabólico. Su creciente utilización ha puesto de relieve la necesidad de ofrecer información clara sobre sus beneficios, sus limitaciones y la importancia de una supervisión médica adecuada.
