
La empresa afirmó que las redes emplearon ChatGPT para producir contenidos, construir identidades aparentemente legítimas y difundir mensajes geopolíticos en medios y plataformas digitales
La empresa tecnológica OpenAI informó que desarticuló dos operaciones internacionales de influencia originadas en Rusia e Irán, en las que se habría utilizado inteligencia artificial (IA) para producir y perfeccionar contenidos, ocultar la identidad de sus responsables y difundir mensajes relacionados con asuntos geopolíticos a través de medios de comunicación y plataformas digitales.
Los hallazgos fueron publicados el 8 de octubre de 2026 en un informe titulado “Desarticular operaciones de «fachada» que usan IA”. En el documento, la compañía describió cómo ambas redes combinaron herramientas de inteligencia artificial con métodos tradicionales de manipulación informativa para desarrollar actividades de influencia y presentar sus iniciativas como si procedieran de organizaciones legítimas.
De acuerdo con lo expuesto por OpenAI, ChatGPT fue utilizado como parte de estos esfuerzos para elaborar y mejorar materiales destinados a circular en entornos digitales. Las operaciones también recurrieron a estrategias para construir identidades y estructuras aparentemente auténticas, con el propósito de disimular el origen de los mensajes y la identidad de quienes los impulsaban.
El uso de estas técnicas refleja una de las preocupaciones que acompañan la expansión de la inteligencia artificial: la posibilidad de incorporar herramientas generativas a campañas coordinadas de comunicación e influencia. Estas tecnologías pueden facilitar la preparación de textos y otros materiales, mientras que las estrategias de ocultamiento buscan dificultar que el público identifique quién está detrás de determinados contenidos.
La combinación de recursos tecnológicos con prácticas tradicionales de manipulación informativa también evidencia que la inteligencia artificial no opera necesariamente de manera aislada en este tipo de actividades. Según la descripción de OpenAI, las redes identificadas integraron ChatGPT dentro de estrategias más amplias orientadas a establecer una apariencia de legitimidad y distribuir mensajes sobre temas geopolíticos.
El caso sitúa nuevamente en el centro del debate la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la detección y respuesta ante usos coordinados de sus herramientas que puedan contribuir a operaciones de influencia. También pone de relieve la importancia de evaluar el origen de los contenidos digitales, especialmente cuando se presentan bajo la apariencia de medios, organizaciones o identidades independientes.
OpenAI dio a conocer estos hallazgos en su informe del 8 de octubre. La información divulgada por la compañía describe las operaciones y el uso de herramientas de inteligencia artificial, aunque los detalles incluidos en el material suministrado no permiten establecer por sí solos el alcance total de las campañas ni medir su impacto sobre las audiencias.
