
La iniciativa de reglamento disciplinario también plantea que los varones lleven el pelo corto y ha recibido críticas de organizaciones feministas y de derechos humanos
El Gobierno de Perú presentó una propuesta de reglamento disciplinario para las escuelas públicas que contempla restricciones sobre la apariencia personal de los estudiantes, entre ellas la prohibición del maquillaje, el cabello teñido y el uso de esmalte de uñas. La iniciativa también establece que los varones deberán llevar el pelo corto, como parte de las normas que se busca aplicar en los centros educativos públicos de primaria y secundaria.
Las medidas fueron presentadas el lunes por la presidenta peruana, Keiko Fujimori, durante una visita a una escuela ubicada en las afueras de Lima. La propuesta introduce disposiciones relacionadas con la presentación personal del alumnado y abre un debate sobre los límites de las normas de disciplina dentro de las instituciones educativas.
Entre las restricciones planteadas figura la prohibición de utilizar maquillaje, una medida que afectaría las formas en que los estudiantes pueden presentarse en el entorno escolar. El reglamento también contempla limitar el cabello teñido y el esmalte de uñas, elementos que forman parte de la apariencia personal y que, de aprobarse la propuesta, quedarían sujetos a las disposiciones establecidas por las autoridades educativas.
Otro de los puntos señalados es la exigencia de que los varones lleven el pelo corto. Esta disposición plantea una regla específica sobre el corte de cabello masculino dentro de los centros educativos públicos y forma parte del conjunto de medidas disciplinarias que el Gobierno peruano busca implementar.
La propuesta está dirigida a estudiantes de primaria y secundaria, por lo que abarcaría distintos niveles de la educación básica pública. Sin embargo, la información disponible no detalla cómo se supervisaría el cumplimiento de las normas, cuáles serían las consecuencias para quienes las incumplan ni cuándo entrarían en vigor las disposiciones.
El anuncio ha provocado críticas de organizaciones feministas y de derechos humanos. Las objeciones sitúan la discusión más allá de la disciplina escolar y abren interrogantes sobre la manera en que las regulaciones relacionadas con la apariencia pueden afectar la libertad individual y el trato igualitario dentro de los centros educativos.
El debate también plantea la necesidad de precisar qué objetivos busca alcanzar el nuevo reglamento y cómo se aplicarían sus disposiciones en la práctica. Las normas de convivencia escolar pueden establecer criterios de presentación personal, pero las restricciones propuestas generan cuestionamientos sobre su alcance y sobre la justificación de imponer reglas diferenciadas para determinados estudiantes.
Por ahora, la información suministrada se refiere a una propuesta presentada por el Gobierno y no precisa si todas las medidas han sido aprobadas definitivamente ni si existe un calendario para su implementación. Tampoco incluye una respuesta detallada de las organizaciones críticas ni una explicación ampliada de las autoridades sobre los fundamentos de cada restricción.
La iniciativa coloca nuevamente en el centro de la discusión el papel de las autoridades en la regulación de la vida escolar y la relación entre disciplina, convivencia y derechos de los estudiantes. El desarrollo del proceso permitirá conocer si las medidas se mantienen en su formulación actual, si reciben modificaciones o cómo se resolverán las objeciones planteadas por los sectores críticos.
