
Emma Reilly y Dolkun Isa cuestionan la actuación de la oficina de derechos humanos de la ONU durante la gestión de la ganadora del Nobel de la Paz 2026
La sudafricana Navi Pillay, reconocida con el Premio Nobel de la Paz 2026, enfrenta cuestionamientos de activistas y denunciantes que sostienen que la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas compartió información de defensores de derechos humanos con el Gobierno chino durante su gestión como alta comisionada, entre 2008 y 2014.
Emma Reilly, exfuncionaria de la ONU y denunciante de presuntas irregularidades dentro de la institución, afirmó que durante ese período se comunicaron a las autoridades chinas los nombres de más de 50 disidentes. Según sus señalamientos, algunos familiares de las personas afectadas declararon sobre presuntos episodios de intimidación, detenciones arbitrarias y otras represalias.
Por su parte, el activista uigur Dolkun Isa denunció que la oficina dirigida entonces por Pillay compartió información sobre su participación y la de otros defensores en actividades de las Naciones Unidas sin contar con su consentimiento. Isa sostiene que estas divulgaciones comprometieron la confianza en una institución que debía proteger a quienes denunciaban violaciones de derechos humanos.
Las acusaciones se relacionan con las denuncias sobre la presión ejercida por las autoridades chinas contra activistas uigures y otros críticos del Gobierno. La exfuncionaria Emma Reilly ha cuestionado durante años el manejo de información de personas que solicitaban acreditación para participar en reuniones de la ONU.
En una entrevista publicada en 2021, Reilly explicó que había documentado casos en los que se compartieron nombres de activistas con representantes chinos. En esa ocasión, la oficina de derechos humanos de la ONU sostuvo que había dejado de realizar esa práctica en 2015 y que no confirmaba información sobre participantes antes de que el proceso de acreditación estuviera formalmente en marcha y se evaluaran posibles riesgos de seguridad.
El caso ha vuelto a generar debate tras la concesión del Nobel a Pillay, cuyo reconocimiento fue anunciado el 9 de octubre de 2026. Los críticos piden una explicación transparente sobre el manejo de la información y sobre las medidas adoptadas para proteger a los defensores de derechos humanos.
Hasta el momento, los señalamientos citados corresponden a denuncias de activistas y una exfuncionaria. Estos cuestionamientos no equivalen, por sí solos, a una sentencia que establezca responsabilidad personal de Pillay.
