
El arroz dominicano ante el desafío de los acuerdos comerciales y la apertura del mercadoinicana.— El sector arrocero dominicano enfrenta un nuevo escenario comercial luego de cumplirse el calendario de desgravación establecido en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, conocido como DR-CAFTA.
El acuerdo entró en vigor para República Dominicana el 1 de marzo de 2007 y estableció diferentes períodos para la eliminación progresiva de aranceles. En el caso del arroz, el calendario contempló la eliminación de los aranceles el 1 de enero de 2025.
Sin embargo, el acuerdo también contempla mecanismos de contingentes arancelarios. De acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, el Decreto 693-24 permitió a República Dominicana conservar de manera permanente el contingente correspondiente al año 19 del acuerdo, equivalente a 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con acceso libre de arancel. Las importaciones que excedan ese contingente están sujetas a un arancel de 99 %, según la descripción de USTR.
El escenario comercial no se limita al mercado estadounidense. República Dominicana también forma parte del Acuerdo de Asociación Económica CARIFORUM-Unión Europea, conocido como EPA.
El EPA fue firmado en 2008 y establece un esquema de liberalización comercial asimétrica. La Unión Europea abrió su mercado a los productos de CARIFORUM sin aranceles ni cuotas, mientras que los países del Caribe asumieron un proceso gradual de liberalización para las importaciones procedentes de Europa. La Comisión Europea señala que el 87 % de los productos europeos se liberaliza progresivamente durante un período de hasta 25 años.
Este contexto ha ón sobre la preparación del sector arrocero dominicano frente a una mayor apertura comercial.
Entre los aspectos que requieren atención se encuentran la productividad por tarea,os sistemas de riego, la mecanización, el acceso al financiamiento, los costos de producción y la eficiencia de las cadenas de procesamiento y distribución.
La discusión también plantea la necesidad de una mayor coordinación entre el Estado y el sector privado. Una comisión de trabajo integrada por representantes del Gobierno, productores, industriales y otros actores de la cadena podría servir para identificar los principales desafíos y establecer propuestas dentro del marco jurídico de los acuerdos comerciales vigentes.
El objetivo sería determinar cómo fortalecer la competitividad del arroz producido en República Dominicana sin desconocer los compromisos internacionales asumidos por el país.
El Ministerio de Agricultura reconoce dentro de sus servicios la existencia de contingentes arancelarios vinculados al DR-CAFTA, lo que confirma que el comercio del arroz no se reduce simplemente a una apertura absoluta, sino que también está sujeto a mecanismos específicos previstos en el acuerdo.
El desafío para el país, por tanto, no consiste únicamente en discutir los aranceles, i la producción nacional cuenta con las condiciones necesarias para competir en un mercado más abierto y qué medidas pueden adoptarse para elevar su productividad y sostenibilidad.
La pregunta central es: ¿qué debe hacer República Dominicana para que sus productores de arroz puedan competir en igualdad de condiciones dentro de los acuerdos comerciales que el país ya ha suscrito?
