domingo, octubre 18

José Miguel Gómez alerta sobre impacto de las redes sociales en niños y jóvenes

El psiquiatra dominicano considera que el uso continuo de estas plataformas representa un problema de salud mental y advierte sobre sus posibles efectos en el desarrollo de los jóvenes

El psiquiatra José Miguel Gómez expresó preocupación por las consecuencias que, según su valoración, puede generar el uso continuo de las redes sociales en niños, adolescentes y jóvenes, y sostuvo que esta práctica representa un problema de salud mental que requiere mayor atención.

Durante sus declaraciones, Gómez señaló específicamente a la corteza prefrontal o frontal del cerebro, región vinculada con funciones como el pensamiento crítico y la capacidad de análisis. El especialista manifestó preocupación por lo que describió como un proceso de “atrofiamiento” de esta zona entre jóvenes, niños y adolescentes que permanecen expuestos de manera constante a las redes sociales.

Gómez explicó que la corteza frontal continúa desarrollándose durante la juventud y señaló que puede alcanzar su madurez entre los 25 y 30 años. A partir de esta característica, destacó la importancia de prestar especial atención a los hábitos digitales durante las primeras etapas de la vida.

El planteamiento del especialista se produce en un contexto de creciente preocupación internacional por el impacto del uso intensivo de las plataformas digitales sobre la salud mental y el bienestar de niños y adolescentes. En agosto de 2026, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones de México recomendó utilizar el término “uso problemático” de redes sociales, al señalar que no existe consenso científico para clasificar este comportamiento como una adicción en el mismo sentido clínico que el consumo de sustancias.

La misma comisión ha señalado que determinados elementos del diseño de las plataformas, como la disponibilidad prácticamente ilimitada de estímulos, las recompensas inmediatas, el desplazamiento infinito y las notificaciones persistentes, pueden favorecer patrones de uso problemático.

En República Dominicana, Gómez también ha expresado anteriormente preocupación por los efectos del consumo intensivo de pantallas y redes sociales. En declaraciones recogidas en 2026, el psiquiatra relacionó el uso intensivo de plataformas digitales con problemas como ansiedad, depresión y trastornos de conducta, particularmente entre jóvenes y adolescentes.

No obstante, la afirmación de que el uso de redes sociales provoca literalmente una “atrofia” de la corteza prefrontal debe entenderse como una valoración expresada por el especialista y no como un hecho científico establecido de manera general. La investigación sobre los efectos del entorno digital en el cerebro y el comportamiento continúa desarrollándose y distingue entre asociación, uso problemático y efectos causales.

El debate adquiere especial relevancia cuando se trata de menores de edad, debido a que se encuentran en etapas de desarrollo cognitivo, emocional y social. El uso de herramientas digitales puede formar parte de su vida cotidiana, pero especialistas y organismos de salud han planteado la necesidad de promover hábitos equilibrados y entornos digitales que reduzcan los riesgos para su bienestar.

Gómez insistió en que el fenómeno debe ser observado desde la perspectiva de la salud mental y no únicamente como un problema relacionado con el tiempo que una persona permanece frente a una pantalla. Su advertencia coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de analizar cómo los hábitos digitales pueden influir en la conducta, las relaciones sociales y el desarrollo de niños y adolescentes.

La discusión sobre el impacto de las redes sociales continúa abierta entre investigadores y profesionales de distintas áreas, mientras aumenta la atención sobre la manera en que las plataformas digitales son utilizadas por las nuevas generaciones.

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