
El documento forense detalla múltiples lesiones, entre ellas un fuerte golpe en la cabeza y ocho heridas provocadas por arma blanca
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) determinó que Zeneida Socorro Castillo sufrió múltiples lesiones antes de su fallecimiento y estableció que la causa correspondió a una muerte violenta, de etiología médico-legal homicida.
De acuerdo con el informe forense, Castillo recibió un fuerte impacto en la región temporal izquierda de la cabeza. La lesión provocó fracturas en los huesos temporal y parietal, además de hemorragia y contusión cerebral.
El documento señala que como consecuencia de estas lesiones se produjo edema y anoxia cerebral, condiciones identificadas en el informe como el mecanismo terminal de la muerte.
Asimismo, el examen médico-legal documentó un total de ocho heridas producidas por arma blanca. De estas, cuatro fueron clasificadas como cortantes y otras cuatro como cortopenetrantes.
Las heridas cortopenetrantes se encontraban en el lado izquierdo del cuello y comprometieron varias estructuras de esa zona, provocando una hemorragia externa, según establece el documento.
Los hallazgos forman parte del informe del INACIF y describen las lesiones encontradas en el cuerpo de la víctima y las circunstancias médico-legales determinadas mediante la evaluación forense.
