
La especialista en nutrición Erika Pérez explicó que dormir poco puede influir en los mecanismos que regulan el hambre, la saciedad y el metabolismo
La calidad y la cantidad de sueño pueden desempeñar un papel importante en diferentes procesos del organismo, incluyendo aquellos relacionados con la alimentación y el balance energético. De acuerdo con la doctora Erika Pérez, especialista en nutrición, la falta de descanso puede afectar estos mecanismos y hacer más difícil alcanzar determinados objetivos relacionados con la composición corporal.
Uno de los aspectos señalados por la especialista es la relación entre el sueño y la regulación del hambre y la saciedad. Cuando una persona no duerme adecuadamente, estos procesos pueden verse alterados, lo que puede influir en el apetito y en la forma en que se manejan las comidas durante el día.
Pérez también explicó que el descanso está relacionado con el metabolismo, por lo que dormir poco puede convertirse en un factor que complique los esfuerzos dirigidos a disminuir la grasa corporal.
Esto no significa que el sueño, por sí solo, determine la pérdida o el aumento de peso, ya que la alimentación, la actividad física, el estado de salud y otros factores también intervienen. Sin embargo, mantener un descanso adecuado puede formar parte de un enfoque integral para cuidar la salud y alcanzar objetivos nutricionales.
Por ello, además de prestar atención a la alimentación y al ejercicio, la especialista destaca la importancia de considerar los hábitos de sueño dentro de una rutina orientada al bienestar y al cuidado del organismo.
