
La normativa de la Superintendencia de Bancos establece diferentes categorías para las cuentas que permanecen durante años sin movimientos realizados por sus titulares
Tener una cuenta bancaria que ya no utilizas no significa que puedas olvidarte de ella. En República Dominicana, las cuentas que permanecen durante largos períodos sin registrar movimientos pueden cambiar de estatus y quedar sujetas a procedimientos establecidos por la normativa bancaria.
La Superintendencia de Bancos (SB) establece actualmente dos categorías que los usuarios deben conocer: cuentas inactivas y cuentas abandonadas. La clasificación depende principalmente del tiempo transcurrido desde el último movimiento realizado directamente por el titular.
De acuerdo con el Instructivo para la aplicación del Reglamento sobre Cuentas Inactivas y/o Abandonadas, actualizado por la Superintendencia de Bancos en septiembre de 2026, una cuenta se considera inactiva cuando transcurren tres años sin que su titular realice depósitos o retiros.
Este período se cuenta desde la apertura de la cuenta o desde la última transacción efectuada por el propio titular. Por esta razón, una cuenta que permanece abierta, pero que no es utilizada durante varios años, puede pasar a una condición diferente a la que tenía originalmente.
La clasificación como cuenta inactiva forma parte de un proceso establecido por la regulación bancaria para el manejo de productos financieros que permanecen sin actividad. Posteriormente, dependiendo del tiempo que continúe sin movimientos y de las condiciones establecidas por la normativa, una cuenta puede llegar a ser considerada abandonada.
Por esta razón, los usuarios que mantienen cuentas bancarias que ya no utilizan deben conocer su estatus y las disposiciones aplicables. Revisar periódicamente las cuentas permite identificar posibles cambios y mantener actualizada la relación con la entidad financiera.
La normativa de la Superintendencia de Bancos establece así un marco para determinar cómo deben manejarse las cuentas que permanecen sin operaciones durante períodos prolongados, diferenciando entre aquellas consideradas inactivas y las que posteriormente pueden adquirir la condición de abandonadas.
