lunes, septiembre 28

Las enfermedades no desaparecen por dejar de ser frecuentes

Las brechas de vacunación y la desinformación pueden poner en riesgo avances logrados durante décadas en materia de salud pública

Que una enfermedad haya dejado de ser frecuente no significa necesariamente que haya desaparecido. En muchos casos, la disminución de los contagios y de las complicaciones asociadas a determinadas enfermedades es el resultado de décadas de vacunación y de estrategias de prevención implementadas por los sistemas de salud.

Estos avances, sin embargo, requieren mantener niveles adecuados de protección en la población. Cuando disminuye la cobertura de vacunación, aumentan las posibilidades de que enfermedades que se encuentran bajo control vuelvan a circular, especialmente entre personas que no cuentan con protección suficiente.

En América Latina, alrededor de 1.5 millones de niños no recibieron ninguna vacuna durante 2025, según explicó el doctor José Brea del Castillo, asesor de la Sociedad Dominicana de Vacunología.

El dato forma parte de una preocupación más amplia relacionada con las brechas existentes en la inmunización infantil. A los niños que no recibieron ninguna vacuna se suman aquellos que tienen esquemas incompletos y que, por diferentes circunstancias, no cuentan con todas las dosis necesarias para alcanzar una protección adecuada.

Esta situación puede afectar especialmente a poblaciones vulnerables, entre ellas personas que por sus condiciones particulares tienen mayores riesgos frente a determinadas enfermedades. Por ello, mantener los programas de vacunación resulta fundamental incluso cuando algunas enfermedades parecen haber dejado de representar una amenaza cotidiana.

Los especialistas también llaman la atención sobre el impacto de la información falsa relacionada con las vacunas. La circulación de contenidos incorrectos o engañosos puede generar dudas y decisiones que terminen reduciendo la cobertura de inmunización en determinados grupos.

La vacunación ha permitido que enfermedades que anteriormente provocaban numerosos casos y complicaciones sean hoy mucho menos frecuentes en distintas regiones. Sin embargo, que una enfermedad sea poco común no implica que el riesgo haya desaparecido completamente.

Cuando existen suficientes personas sin protección, una enfermedad puede encontrar nuevamente condiciones para transmitirse. Por esta razón, los esfuerzos de prevención no dependen únicamente de la disponibilidad de vacunas, sino también de que las personas completen oportunamente los esquemas recomendados por las autoridades sanitarias.

El mantenimiento de estos avances requiere vigilancia epidemiológica, acceso a las vacunas, seguimiento de los esquemas de inmunización y comunicación basada en información científica. De esta manera, se busca evitar que enfermedades que han sido controladas durante años vuelvan a representar una amenaza significativa para la población.

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