
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, afirmó que Teherán está preparado tanto para continuar por la vía diplomática como para enfrentar un eventual conflicto, en medio de las tensiones que mantiene con Estados Unidos.
Durante una entrevista concedida a NBC, el canciller iraní sostuvo que su país mantiene una posición firme frente a cualquier posible agresión y aseguró que las autoridades están preparadas para responder ante diferentes escenarios.
Araqchí también señaló que la falta de confianza entre Irán y Estados Unidos continúa siendo uno de los principales obstáculos para avanzar en las negociaciones y alcanzar un eventual acuerdo.
El funcionario iraní planteó que la diplomacia continúa siendo una opción para resolver las diferencias entre ambos países, aunque insistió en que Teherán no considera que las condiciones actuales permitan avanzar fácilmente hacia un entendimiento.
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos han estado marcadas durante años por desacuerdos relacionados con el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la seguridad regional.
En este contexto, cualquier proceso de negociación requiere abordar las diferencias existentes y establecer mecanismos que permitan a las partes reducir los niveles de desconfianza.
Araqchí sostuvo que Irán no busca renunciar a sus posiciones fundamentales como condición para negociar, mientras reclama garantías sobre el cumplimiento de cualquier acuerdo que eventualmente pueda alcanzarse.
Las declaraciones del ministro se producen en un escenario de elevada tensión en Medio Oriente, donde las acciones de Estados Unidos e Irán tienen repercusiones sobre otros actores de la región.
Teherán mantiene que está dispuesto a utilizar los canales diplomáticos disponibles, pero también insiste en que cuenta con capacidad para responder ante cualquier acción militar en su contra.
Por el momento, las declaraciones del canciller iraní reflejan la posición de su Gobierno y no representan por sí mismas un anuncio de nuevas negociaciones ni de una acción militar concreta.
El futuro de las conversaciones dependerá de la evolución de las relaciones entre Washington y Teherán y de la posibilidad de superar los principales puntos de desacuerdo que mantienen enfrentados a ambos gobiernos.
