sábado, septiembre 26

Advierten sobre el inicio temprano de conductas delictivas

Luis Vergés plantea la necesidad de fortalecer la prevención y detectar a tiempo los factores que pueden llevar a jóvenes a involucrarse en hechos delictivos

Las dificultades para prevenir la violencia vuelven a ocupar el centro de la conversación a raíz de la vinculación de jóvenes de 18 y 23 años con el caso en el que murió Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro. El hecho ha generado cuestionamientos sobre las oportunidades de intervención que pueden existir antes de que una persona termine vinculada a una investigación policial o a un proceso judicial.

Por el caso fueron detenidos Lawrence Marliranzo Marcos, alias “Chiquito”, de 18 años, y Kevin Dariel Germán Troncoso, conocido como “Yandel”, de 23. Otras dos personas también fueron detenidas, mientras la Policía Nacional y el Ministerio Público investigan las circunstancias del hecho y la participación individual que habría tenido cada una de las personas bajo investigación.

Más allá de las particularidades del caso, la presencia de jóvenes en hechos delictivos vuelve a plantear interrogantes sobre los mecanismos de prevención y sobre la posibilidad de identificar determinadas conductas de riesgo antes de que evolucionen hacia situaciones de mayor gravedad.

Durante una entrevista en el programa El Día, el psicólogo clínico Luis Vergés llamó la atención sobre el inicio temprano de algunas conductas delictivas y la necesidad de fortalecer los espacios destinados a la prevención. En ese contexto, expresó: “Ya no tenemos delitos puntuales, tenemos carreras delictivas”.

La afirmación apunta a la necesidad de analizar el fenómeno más allá de un hecho específico y observar los factores que pueden influir en la trayectoria de algunos jóvenes. Entre ellos pueden encontrarse entornos familiares complejos, abandono escolar, falta de oportunidades, exposición a violencia y otros factores sociales, aunque cada caso requiere ser analizado de manera individual.

La prevención, en este sentido, no se limita a la actuación de los organismos de seguridad cuando ya se ha cometido un delito. También involucra a las familias, los centros educativos, las comunidades y las instituciones encargadas de ofrecer apoyo psicológico y social.

El planteamiento de Vergés también abre el debate sobre la importancia de contar con mecanismos capaces de detectar tempranamente situaciones que requieran intervención. La identificación de señales de riesgo y la existencia de espacios de orientación pueden contribuir a que determinados conflictos sean abordados antes de alcanzar niveles más graves.

En el caso de la muerte de Zeneida Socorro Castillo, las autoridades continúan con las investigaciones para establecer las circunstancias del hecho y determinar las responsabilidades individuales correspondientes. Por tratarse de una investigación en curso, la condición de detenido no implica por sí misma que una persona haya sido declarada culpable.

El caso vuelve así a colocar sobre la mesa una discusión más amplia sobre la prevención de la violencia juvenil y sobre la necesidad de fortalecer las herramientas disponibles para intervenir antes de que las conductas de riesgo se conviertan en trayectorias delictivas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *