
Nueva York.– El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, advirtió este jueves ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que la devastadora riada registrada en agosto en la región de Bhotekoshi-Trishuli constituye una señal de alerta sobre las consecuencias de la crisis climática y llamó a la comunidad internacional a adoptar medidas concretas frente al cambio climático.
Durante su intervención en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General, Shah planteó que el desastre no debe ser considerado únicamente como una tragedia nacional, sino como una advertencia para el resto del mundo sobre los riesgos que enfrentan los países y comunidades más vulnerables frente a los fenómenos asociados al calentamiento global.
El mandatario recordó la magnitud de la emergencia que golpeó a las comunidades montañosas de Nepal y señaló que las inundaciones arrasaron con carreteras, puentes, viviendas, escuelas y medios de subsistencia, afectando los avances que el país había logrado en materia de desarrollo.
Shah describió el desastre de Bhotekoshi-Trishuli como una advertencia que trasciende las fronteras de Nepal. En su discurso sostuvo que el cambio climático está aumentando la vulnerabilidad de la frágil región del Himalaya y elevando los riesgos de inundaciones, deslizamientos de tierra y otros fenómenos naturales.
El primer ministro vinculó además los riesgos actuales con los cambios que se producen en el ecosistema de las montañas. Según explicó, el calentamiento está contribuyendo a la inestabilidad de zonas montañosas y aumentando la posibilidad de que se produzcan fenómenos en cadena capaces de afectar comunidades enteras.
La emergencia ocurrida en agosto tuvo repercusiones tanto dentro de Nepal como en zonas próximas a sus fronteras. De acuerdo con informaciones difundidas tras el desastre, las inundaciones afectaron también áreas cercanas a China y sus efectos se extendieron aguas abajo hacia India.
Ante la comunidad internacional, Shah sostuvo que Nepal no busca convertir la tragedia en un asunto de confrontación entre países, sino utilizarla para llamar la atención sobre la necesidad de fortalecer la cooperación internacional frente a los efectos del cambio climático.
Uno de los principales planteamientos de su intervención fue la necesidad de proporcionar mayor respaldo a los países que enfrentan graves consecuencias climáticas pese a contribuir relativamente poco a las emisiones globales. Shah señaló que Nepal aporta menos del 0,1 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y, aun así, enfrenta importantes pérdidas derivadas de los fenómenos climáticos.
El primer ministro también reclamó mecanismos de apoyo que permitan a los países vulnerables recuperarse de este tipo de desastres sin quedar obligados a asumir nuevas cargas financieras difíciles de sostener.
Como parte de sus propuestas, Shah planteó fortalecer la cooperación entre Nepal, India y China para enfrentar los riesgos climáticos en la región del Himalaya. Entre las medidas mencionadas se encuentran el intercambio de información satelital, el monitoreo de lagos glaciares, sistemas de alerta temprana y una mayor coordinación para responder ante emergencias.
La intervención del primer ministro colocó nuevamente el impacto del cambio climático sobre las regiones montañosas en el centro del debate internacional. Shah insistió en que los fenómenos naturales no respetan fronteras y que las respuestas también requieren cooperación entre países.
El desastre de Bhotekoshi-Trishuli se convirtió así en el principal argumento de Nepal para reclamar una mayor atención internacional hacia la prevención, la adaptación climática y la protección de las comunidades que se encuentran en zonas de mayor vulnerabilidad.
Shah llamó a los líderes mundiales a pasar de los compromisos generales a acciones concretas que permitan reducir los riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros desastres.
La posición presentada por Nepal ante Naciones Unidas busca que la tragedia de agosto sea tomada como una advertencia sobre la necesidad de fortalecer la resiliencia de las comunidades y desarrollar mecanismos internacionales de cooperación frente a los efectos cada vez más severos del cambio climático.
