
El país registraba 0.569 toneladas, equivalentes a 18,295 onzas troy y unos US$79.6 millones al 14 de septiembre de 2026, según un análisis del economista Andrés Dauhajre hijo
A pesar de contar con importantes yacimientos de oro y con una actividad minera relevante en este sector, República Dominicana mantiene una cantidad relativamente reducida de este metal dentro de las reservas internacionales administradas por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Al 14 de septiembre de 2026, las reservas internacionales netas del país ascendían a US$15,074 millones, mientras que las tenencias de oro alcanzaban apenas 0.569 toneladas, equivalentes a 18,295 onzas troy. De acuerdo con el análisis publicado por el economista Andrés Dauhajre hijo, el valor de ese oro era de aproximadamente US$79.6 millones.
La cantidad significa que República Dominicana no llega a mantener una tonelada completa de oro como parte de sus reservas. Los datos también muestran que este metal representa una fracción pequeña del total de activos que conforman las reservas internacionales del país.
En su análisis titulado “¿Por qué no tenemos oro en las reservas del Banco Central?”, publicado en septiembre de 2026, Dauhajre cuestiona precisamente la baja participación del oro dentro de la cartera de reservas dominicana. Según los datos que presenta, el metal representaba aproximadamente el 0.47 % de las reservas internacionales netas al 14 de septiembre.
La cifra resulta llamativa al compararla con otros países de la región. Dauhajre señala que Guatemala, cuya economía es menor que la dominicana, tenía al 30 de junio de 2026 unas 15.51 toneladas de oro dentro de las reservas de su banco central, equivalentes a 498,596 onzas troy y con un valor de mercado cercano a US$2,007 millones.
El análisis también compara la participación del oro en las reservas de diferentes bancos centrales latinoamericanos. Dauhajre señala que Paraguay registraba una participación de 9.25 %, Guatemala 6.11 %, México 6.08 %, Brasil 6.05 %, El Salvador 5.25 %, Trinidad y Tobago 5.02 % y Perú 4.65 %. República Dominicana aparecía con alrededor de 0.47 %, mientras Honduras registraba 0.72 % y Costa Rica 0 %.
La discusión no se limita a la cantidad física de oro almacenada, sino que se relaciona con la manera en que el Banco Central administra y diversifica las reservas internacionales. Dauhajre sostiene que el BCRD ha optado por mantener sus activos principalmente en depósitos internacionales y títulos de deuda de gobiernos de países desarrollados, incluyendo bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El economista plantea que el oro podría funcionar como uno de los instrumentos utilizados para diversificar una cartera de reservas, debido a que su comportamiento en determinados períodos puede diferir del de otros activos financieros. Su argumento se apoya en principios de diversificación de inversiones asociados a la teoría desarrollada por el economista Harry Markowitz.
Dauhajre también cuestiona que el Banco Central no haya incrementado de manera significativa la participación del oro en sus reservas durante los últimos años. En su análisis plantea un escenario hipotético en el que una parte de los recursos obtenidos por República Dominicana mediante emisiones de bonos entre 2020 y 2021 se hubiera destinado a adquirir oro.
Según ese ejercicio, si se hubieran utilizado US$750 millones para comprar oro a finales de enero de 2021, el valor de las reservas internacionales al 14 de septiembre de 2026 habría sido mayor bajo las condiciones planteadas en su análisis. El economista estima una diferencia de aproximadamente US$1,045 millones respecto al monto registrado en esa fecha. Se trata, sin embargo, de un ejercicio hipotético presentado por el propio Dauhajre y no de una cifra oficial del Banco Central.
El debate sobre las reservas de oro también se produce en un contexto internacional en el que numerosos bancos centrales han incrementado sus tenencias del metal. Un análisis de Central Banking sobre las estrategias de administración de reservas señala que distintos bancos centrales consideran el oro como una herramienta de diversificación, reserva de valor y protección ante determinados escenarios de incertidumbre.
En el caso dominicano, la existencia de una importante industria aurífera añade otro elemento a la discusión. República Dominicana alberga la mina Pueblo Viejo, uno de los principales yacimientos auríferos de la región, pero el oro producido por la actividad minera no se incorpora automáticamente a las reservas del Banco Central como metal físico.
La diferencia entre ser un país productor de oro y mantener oro dentro de las reservas internacionales es fundamental. La producción minera corresponde a una actividad económica y exportadora, mientras que las reservas internacionales son activos administrados por la autoridad monetaria para cumplir objetivos relacionados con la estabilidad externa y financiera del país.
Por esa razón, la cantidad de oro que República Dominicana produce o exporta no determina directamente cuánto oro físico debe mantener el Banco Central en sus reservas.
Los datos al 14 de septiembre de 2026 colocan nuevamente este tema en el debate económico nacional. Con US$15,074 millones en reservas internacionales netas y apenas 0.569 toneladas de oro, la participación del metal precioso dentro de los activos externos dominicanos continúa siendo reducida.
El planteamiento de Dauhajre abre así una discusión sobre si el oro debería tener una mayor presencia dentro de la estrategia de administración de las reservas internacionales y qué ventajas o riesgos tendría modificar la composición actual de esos activos.
