
Santo Domingo.– El ingeniero telemático Darian Vargas llamó a poner en perspectiva el debate sobre los riesgos que representa la inteligencia artificial y sostuvo que, aunque esta tecnología plantea desafíos que deben ser atendidos, existen amenazas actuales que podrían provocar mayores consecuencias durante los próximos años.
Durante su participación en una discusión sobre el presente y futuro de la inteligencia artificial, Vargas mencionó el impacto que puede tener el fentanilo y señaló que este problema podría causar más muertes durante esta década que la inteligencia artificial por sí misma. Su planteamiento estuvo dirigido a diferenciar entre los escenarios hipotéticos relacionados con una IA avanzada y los riesgos que ya existen en la sociedad.
El especialista también abordó el uso de herramientas de inteligencia artificial en conflictos armados. Señaló que estas tecnologías ya están siendo utilizadas en escenarios de guerra y citó el conflicto entre Rusia y Ucrania como uno de los espacios donde se desarrollan y prueban herramientas tecnológicas.
Vargas planteó que existe una diferencia entre imaginar una inteligencia artificial que pueda actuar de manera autónoma contra los seres humanos y analizar los daños que pueden producirse cuando las personas utilizan estas herramientas con determinados objetivos.
Otro de los puntos señalados por el ingeniero fue la influencia de los algoritmos y las redes sociales sobre el comportamiento humano. Explicó que la exposición constante a determinados contenidos puede tener efectos sobre las personas y consideró necesario continuar analizando la relación entre las plataformas digitales y fenómenos como el acoso y determinadas conductas perjudiciales.
A pesar de sus advertencias, Vargas sostuvo que la inteligencia artificial no debe ser observada únicamente desde la perspectiva de sus posibles riesgos. También destacó las oportunidades que ofrece para transformar diferentes sectores de la economía y mejorar procesos que actualmente requieren una importante cantidad de tiempo y recursos.
Entre las áreas que podrían beneficiarse de estas tecnologías mencionó la medicina, el turismo de salud y el desarrollo de software, además de otros campos en los que los sistemas automatizados pueden ayudar a analizar información y desarrollar soluciones con mayor rapidez.
En el ámbito de la salud, Vargas destacó particularmente las posibilidades de la inteligencia artificial para apoyar los diagnósticos y acelerar algunas etapas relacionadas con el descubrimiento y desarrollo de medicamentos.
No obstante, explicó que existen procesos que todavía requieren necesariamente la intervención humana. Puso como ejemplo las etapas de investigación clínica de medicamentos, en las que la tecnología puede ayudar a generar alternativas, pero no puede eliminar los tiempos necesarios para comprobar sus efectos en personas.
El especialista también se refirió a la preparación de República Dominicana frente al proceso de transformación tecnológica. En ese sentido, valoró algunas políticas públicas orientadas a ampliar la formación digital y el acceso de los ciudadanos a conocimientos relacionados con las nuevas tecnologías.
Entre las iniciativas mencionadas estuvieron RD Inteligente, programas de becas y oportunidades de capacitación vinculadas con Amazon Web Services (AWS) y el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel).
Vargas consideró que el impacto de estos programas no debería medirse solamente por la cantidad de personas que reciben certificados. A su juicio, también es necesario evaluar qué ocurre después de la capacitación, incluyendo si los beneficiarios consiguen empleos, desarrollan herramientas tecnológicas o utilizan los conocimientos adquiridos para aumentar su productividad.
La discusión planteada por el especialista coloca a la inteligencia artificial entre sus posibles riesgos y las oportunidades que puede generar para la sociedad. Mientras existen preocupaciones relacionadas con su utilización militar, la influencia de los algoritmos y otros posibles efectos, también existen aplicaciones que pueden contribuir al desarrollo económico y científico.
En el caso dominicano, uno de los principales desafíos señalados es lograr que la formación tecnológica se traduzca en resultados concretos y que las nuevas herramientas sean utilizadas para generar empleos, aumentar la productividad y desarrollar soluciones para diferentes sectores.
Vargas sostuvo así que el debate sobre inteligencia artificial debe ir más allá del temor a escenarios futuros y concentrarse también en cómo la sociedad está utilizando actualmente estas tecnologías y en las oportunidades que pueden representar para el desarrollo del país.
