
Una empleada de Burger King en Vancouver fue despedida tras llevarse comida a casa; años después, un tribunal determinó que el despido no estaba justificado
Usha Ram trabajó durante casi 25 años en distintos establecimientos de Burger King en el área de Vancouver, Canadá. En diciembre de 2013, al terminar su jornada, tomó un sándwich de pescado, papas fritas y una bebida después de olvidar su cartera. Ram sostuvo que había pedido autorización a su gerente para llevarse la comida.
La empresa reconoció que había autorización para el sándwich, pero sostuvo que las papas y la bebida no estaban incluidas. El caso terminó con el despido de Ram, quien fue acusada de haber tomado los alimentos sin autorización. La trabajadora negó haber tenido intención de robar y explicó que existió un malentendido durante la conversación con su gerente, que se desarrolló en hindi.
El caso llegó a la Corte Suprema de Columbia Británica. En su decisión de 2017, la jueza Lisa Warren concluyó que no había pruebas de que Ram hubiera tenido intención de robar. También tomó en cuenta que no existían antecedentes disciplinarios y que llevaba 24 años trabajando para la cadena.
Tras aplicar el descuento correspondiente a empleados, el valor de los alimentos en disputa era de aproximadamente 50 centavos. El tribunal determinó que el despido inmediato no era una sanción proporcional a las circunstancias del caso.
Finalmente, Ram recibió US$21,000 por salarios perdidos y US$25,000 adicionales en daños, para un total de US$46,000, en una sentencia relacionada con el despido injustificado y la forma en que fue ejecutado.
