
La iniciativa busca ampliar la cooperación entre Ottawa y Bruselas en comercio, defensa, energía, tecnología e inteligencia artificial, mientras Canadá busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea, una iniciativa que plantea llevar las relaciones entre Ottawa y Bruselas a un nivel de cooperación más amplio que el existente actualmente.
La propuesta fue presentada durante el discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea, celebrado en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, con la presencia del primer ministro canadiense, Mark Carney. Von der Leyen planteó trabajar con Canadá para abrir una nueva modalidad de asociación que, según explicó, permitiría profundizar los vínculos entre ambas partes.
La iniciativa llega en un contexto de cambios en las relaciones comerciales y estratégicas de Canadá. Ottawa mantiene una fuerte dependencia económica de Estados Unidos, que recibe aproximadamente el 70 % de las exportaciones canadienses, mientras las tensiones entre ambos países han aumentado a raíz de los aranceles impulsados por el presidente estadounidense Donald Trump y de sus reiteradas declaraciones sobre Canadá.
Ante este escenario, el primer ministro canadiense ha planteado la necesidad de establecer una relación más estrecha con la Unión Europea. Carney ha descrito su propuesta como una “alianza única” con el bloque europeo, con el objetivo de ampliar las opciones comerciales y estratégicas de Canadá y fortalecer la cooperación con otros socios internacionales.
Von der Leyen explicó que la nueva relación se construiría sobre el acuerdo de libre comercio existente entre Canadá y la Unión Europea, conocido como CETA. Este tratado, aplicado provisionalmente desde 2017, eliminó la mayoría de los aranceles entre ambas partes y constituye actualmente uno de los principales pilares de la relación económica bilateral.
La presidenta de la Comisión Europea propuso ir más allá de la relación comercial y crear una denominada “Alianza para el Futuro”, concebida como un espacio común de prosperidad y seguridad económica. La iniciativa contempla ampliar la cooperación en sectores considerados estratégicos para ambas partes.
Entre las áreas mencionadas se encuentran la fabricación avanzada, la inteligencia artificial, la energía, los minerales críticos, las baterías, la tecnología, la ciberseguridad y la defensa. También se contempla una mayor cooperación relacionada con el Ártico, un espacio de creciente importancia estratégica para Canadá y varios países europeos.
La propuesta de convertir a Canadá en “miembro asociado” representa, además, una fórmula que actualmente no existe dentro de los tratados de la Unión Europea. Por ello, todavía deben definirse las condiciones, los derechos y las obligaciones que tendría un eventual país asociado, así como el procedimiento necesario para establecer formalmente esta nueva categoría.
La iniciativa no supone que Canadá vaya a convertirse en un miembro pleno de la Unión Europea. Canadá no es un Estado europeo y la propuesta apunta a establecer una relación especial con el bloque, manteniendo al país fuera de las estructuras tradicionales de membresía plena.
El planteamiento también ha generado atención en Estados Unidos. Trump ha advertido que una asociación de este tipo podría ser considerada un acto hostil y ha amenazado con posibles medidas comerciales contra la Unión Europea si Bruselas avanza en esa dirección.
Desde Bruselas, sin embargo, von der Leyen ha presentado la iniciativa como una forma de fortalecer la cooperación entre socios que comparten intereses y valores, y no como una alianza dirigida contra otro país. La presidenta de la Comisión Europea ha insistido en que el objetivo es ampliar la capacidad de cooperación económica y estratégica entre Canadá y Europa.
El primer ministro Mark Carney ha respaldado el acercamiento y, en su intervención posterior ante el Parlamento Europeo, defendió una cooperación más estrecha con la Unión Europea en áreas como minerales críticos, inteligencia artificial, defensa, comercio y seguridad energética.
Los detalles de la propuesta deberán continuar negociándose entre Canadá y los Estados miembros de la Unión Europea. Las conversaciones podrían avanzar durante la cumbre Canadá-UE prevista para octubre en Montreal, donde ambas partes tienen previsto abordar el futuro de su relación económica y estratégica.
