
Un artículo de opinión señala deficiencias en infraestructura, aprendizaje y gestión de los recursos destinados al sistema educativo
El manejo de los recursos destinados a la educación preuniversitaria vuelve a estar bajo cuestionamiento a raíz de un artículo de opinión publicado por De Ahora, que analiza los resultados obtenidos tras más de una década de aplicación del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el sector.
De acuerdo con la publicación, entre 2013 y 2025 se habrían destinado aproximadamente RD$2.4 billones a la educación, mientras el presupuesto anual del sector supera actualmente los RD$304,000 millones. El artículo plantea que el incremento de la inversión no se ha reflejado proporcionalmente en los resultados de aprendizaje ni en las condiciones de numerosos centros educativos.
El texto también cuestiona la estructura del gasto y señala que más del 92 % del presupuesto se concentra en gasto corriente, salarios y burocracia, mientras una proporción mucho menor estaría destinada a infraestructura y otras inversiones de capital. Asimismo, sostiene que el personal administrativo no docente aumentó significativamente entre 2013 y 2025.
Entre los aspectos señalados aparecen además auditorías de la Cámara de Cuentas que, según el artículo, habrían identificado clasificaciones financieras incorrectas por más de RD$17,000 millones, compras sin pólizas de garantía por RD$392 millones y otras situaciones relacionadas con contratos y obras escolares.
En materia educativa, la publicación cita deficiencias en infraestructura, falta de aulas, problemas con baños y acceso al agua potable, así como limitaciones en equipos tecnológicos. También hace referencia a resultados de PISA 2025 para cuestionar el nivel de aprendizaje alcanzado por los estudiantes dominicanos.
El artículo concluye planteando que el principal desafío no consiste únicamente en aumentar el presupuesto educativo, sino en fortalecer los mecanismos de fiscalización, mejorar la gestión de los recursos y garantizar que la inversión tenga un impacto directo en las condiciones de las escuelas, los docentes y los estudiantes.
