sábado, septiembre 26

Nepal necesitará US$4,740 millones para reconstruirse tras devastadoras riadas

Katmandú.– Nepal estima que necesitará alrededor de US$4,740 millones para hacer frente a la reconstrucción del país tras las devastadoras riadas registradas el pasado 26 de agosto, una catástrofe que ha dejado más de 1,300 personas muertas y miles desaparecidas, además de graves daños en infraestructuras esenciales.

El desastre provocó una destrucción considerable en distintas zonas del país y afectó carreteras, viviendas, instalaciones energéticas y otras estructuras fundamentales para la población. Las autoridades enfrentan ahora el desafío de atender las necesidades inmediatas mientras comienzan a planificar la recuperación y reconstrucción de las comunidades afectadas.

De acuerdo con las estimaciones oficiales citadas en el informe de evaluación de necesidades, unos US$3,100 millones serán requeridos únicamente para rehabilitar los sectores de infraestructura que resultaron más afectados. Esta cantidad representa aproximadamente el 65 % del total de los recursos necesarios para la recuperación.

La magnitud de los daños refleja el impacto que tuvo la riada sobre la infraestructura estratégica del país. Además de las pérdidas humanas, numerosas comunidades quedaron afectadas por la destrucción de viviendas, vías de comunicación y otras instalaciones necesarias para garantizar el funcionamiento de los servicios básicos.

Uno de los sectores más golpeados es el energético. Al menos 13 proyectos hidroeléctricos, con una capacidad conjunta de 759 megavatios, resultaron afectados por el desastre. El impacto representa un golpe importante para Nepal, donde la generación hidroeléctrica constituye uno de los principales componentes de su infraestructura energética y de sus perspectivas económicas.

La riada también provocó daños en cinco plantas solares, que en conjunto cuentan con una capacidad de generación de aproximadamente 24 megavatios. La afectación de estas instalaciones añade presión sobre un sistema energético que deberá recuperar parte de su capacidad mientras se reconstruyen las zonas destruidas.

La emergencia se produjo después de una catástrofe asociada al colapso de una masa glaciar en la región fronteriza entre Nepal y China, que desencadenó un enorme flujo de agua, hielo, rocas y lodo. El fenómeno provocó daños de gran magnitud en el corredor del río Trishuli y otras zonas afectadas.

Las cifras de víctimas y desaparecidos han continuado aumentando conforme avanzan las labores de búsqueda. Reportes recientes sitúan en más de 1,300 las personas fallecidas y en más de 5,000 las desaparecidas, aunque los balances continúan sujetos a actualización debido a las dificultades para acceder a algunas áreas afectadas.

Las operaciones de rescate también se han concentrado en instalaciones hidroeléctricas donde cientos de trabajadores quedaron atrapados o permanecían desaparecidos. Equipos de Nepal y de otros países han participado en las labores de búsqueda, utilizando maquinaria especializada, helicópteros, drones y otras herramientas para localizar sobrevivientes y recuperar cuerpos.

La dimensión económica de la tragedia se suma a una pérdida material que ya había sido estimada en miles de millones de dólares. Un cálculo preliminar publicado días antes situaba las pérdidas directas de Nepal en aproximadamente US$2,560 millones, incluyendo daños en viviendas, infraestructura y propiedades.

El Gobierno nepalí ha comenzado a solicitar apoyo internacional para enfrentar la recuperación. Las autoridades han planteado la necesidad de asistencia financiera y cooperación internacional para reconstruir las zonas afectadas y fortalecer la capacidad del país para enfrentar futuros desastres relacionados con fenómenos climáticos y glaciares.

La reconstrucción será especialmente compleja debido a la destrucción de infraestructura ubicada en zonas montañosas y de difícil acceso. La recuperación de carreteras y puentes será fundamental para restablecer la comunicación con las comunidades afectadas y facilitar la llegada de ayuda y suministros.

El sector energético también requerirá importantes inversiones para reparar o reconstruir las centrales hidroeléctricas y plantas solares afectadas. La recuperación de estas instalaciones será clave para garantizar el suministro eléctrico y evitar que los daños tengan consecuencias prolongadas sobre la economía nacional.

La tragedia también ha puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a fenómenos asociados al calentamiento de la región. Nepal, que aporta una proporción muy pequeña de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sostiene que los países más vulnerables necesitan mayor respaldo internacional para enfrentar las consecuencias del cambio climático.

Mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación, las autoridades deberán determinar con mayor precisión la magnitud total de los daños y establecer las prioridades para la reconstrucción.

El desafío para Nepal será recuperar las comunidades destruidas, restablecer sus servicios esenciales y reconstruir una infraestructura capaz de resistir futuros eventos extremos. La estimación de US$4,740 millones representa una primera aproximación de los recursos que serán necesarios para afrontar una de las mayores emergencias registradas recientemente en el país.

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