
El exadministrador de EDENORTE sostiene que el deterioro del sistema eléctrico ya no puede atribuirse únicamente a problemas heredados y reclama mayor eficiencia en las distribuidoras
El ingeniero Félix Tavárez, vicesecretario de Energía de la Fuerza del Pueblo y exadministrador general de EDENORTE, cuestionó la gestión del sector eléctrico y afirmó que los niveles de pérdidas, los apagones y la presión financiera sobre el Estado evidencian problemas que, a su juicio, requieren una revisión de fondo.
Durante sus declaraciones, Tavárez centró sus críticas en tres aspectos: las pérdidas de las empresas distribuidoras, los recursos que el Estado debe destinar para sostenerlas y las dificultades que continúan enfrentando los usuarios por interrupciones y cuestionamientos relacionados con la facturación.
Los datos disponibles muestran la magnitud del desafío. Un análisis del CREES, basado en información del Ministerio de Energía y Minas, establece que las EDE acumularon en 2025 pérdidas equivalentes al 42.3 % de la energía adquirida. El presupuesto de 2026 contempló, además, RD$85,150 millones para transferencias destinadas a las distribuidoras.
Los apagones también forman parte de los indicadores oficiales. Según la Superintendencia de Electricidad, durante mayo de 2026 los clientes de EDENORTE experimentaron un promedio de 15.15 interrupciones, mientras que EDESUR registró 17.37 y EDEESTE 9.20. En cuanto a la duración acumulada, EDENORTE alcanzó 7.85 horas por cliente.
Tavárez sostiene que el problema no debe analizarse únicamente desde la cantidad de energía disponible, sino desde la capacidad de las distribuidoras para comprarla, entregarla, facturarla y cobrarla de manera eficiente. En ese sentido, considera que aumentar los recursos destinados al sistema sin lograr una reducción estructural de las pérdidas termina incrementando la carga sobre las finanzas públicas.
La posición del dirigente opositor contrasta con la visión oficial, que ha destacado inversiones en redes y otros indicadores de recuperación. El debate vuelve a colocar en el centro una pregunta clave: ¿cómo lograr que las distribuidoras reduzcan sus pérdidas y mejoren el servicio sin trasladar mayores costos a los usuarios y al Estado?
