
La vía, concebida para descongestionar el tránsito pesado del centro de Santo Domingo, empieza a generar una dinámica económica y urbana propia en diferentes sectores de su recorrido
Varias naves industriales y construcciones de diferentes dimensiones comienzan a formar parte del paisaje que se observa a lo largo de la circunvalación Juan Bosch, una de las principales vías destinadas a facilitar la movilidad alrededor del área metropolitana de Santo Domingo.
La carretera, que tiene una extensión aproximada de 72 kilómetros, fue concebida principalmente como una alternativa para sacar del centro de la ciudad parte del tránsito pesado y de larga distancia. Sin embargo, con el paso del tiempo, sus alrededores han comenzado a experimentar cambios que van más allá de la circulación vehicular.
En distintos puntos de la vía se observa el levantamiento de nuevas edificaciones, instalaciones industriales y establecimientos comerciales, mientras también empiezan a aparecer negocios y paradores dirigidos a las personas que utilizan esta ruta para desplazarse hacia diferentes destinos.
Durante un recorrido realizado por reporteros de EL DÍA se pudo comprobar la presencia de nuevos proyectos de construcción y grandes espacios disponibles para alquiler. Estos terrenos y estructuras representan parte del potencial que comienza a desarrollarse en las zonas próximas a la carretera.
Uno de los elementos que también llama la atención es la instalación de una nueva estación de combustibles en dirección a la carretera de Samaná. La obra se encuentra en proceso y se suma a las actividades comerciales que comienzan a establecerse alrededor de la importante vía.
El crecimiento, sin embargo, no se limita a las actividades industriales y comerciales. En algunos tramos también comienzan a multiplicarse espacios habitacionales que aparentan haber sido levantados de manera improvisada, donde predominan viviendas construidas con madera y zinc.
Esta combinación de nuevas infraestructuras, actividades comerciales y asentamientos habitacionales refleja los cambios que experimenta el entorno de una vía que, inicialmente, fue diseñada principalmente como una solución de movilidad.
La disponibilidad de terrenos y espacios para alquiler también podría favorecer la llegada de nuevas empresas y establecimientos, especialmente en sectores donde la conexión con otras carreteras facilita el transporte de mercancías y el desplazamiento de personas.
La circunvalación Juan Bosch, por tanto, comienza a adquirir una importancia que trasciende su función original como vía para descongestionar el tránsito. Su recorrido se está convirtiendo progresivamente en un espacio donde confluyen actividades industriales, comerciales y residenciales.
El proceso de transformación todavía presenta diferentes niveles de desarrollo a lo largo de la carretera, pero la presencia de nuevas construcciones y negocios evidencia que los alrededores de esta infraestructura vial continúan cambiando y adquiriendo una dinámica económica propia.
