domingo, septiembre 27

Abogado advierte sobre los riesgos de renunciar a la residencia de EE. UU. para pedir visa de paseo

El especialista Nahaman Almonte explica que entregar voluntariamente la residencia no garantiza la aprobación posterior de una visa de visitante y recomienda evaluar cada caso antes de tomar una decisión

Renunciar voluntariamente a una residencia permanente en Estados Unidos para posteriormente solicitar una visa de paseo puede convertirse en una decisión migratoria difícil de revertir, según advierte el especialista en procesos migratorios Nahaman Almonte.

El abogado resume el riesgo en una frase: “Cambiar una residencia por una visa de paseo es como cambiar oro por plata”. Explica que algunas personas que necesitan permanecer temporadas fuera de Estados Unidos consideran entregar su estatus para luego viajar como visitantes, sin tomar en cuenta que haber sido residente anteriormente no garantiza la aprobación de una visa de paseo.

Una vez renunciada la residencia, la persona debe iniciar el proceso correspondiente para solicitar una visa de visitante y demostrar ante un funcionario consular que cumple con los requisitos establecidos. Entre estos se encuentra acreditar que el viaje será temporal y que mantiene suficientes vínculos fuera de Estados Unidos.

Almonte también llamó la atención sobre una percepción frecuente entre algunos residentes: permanecer más de seis meses fuera de Estados Unidos no implica automáticamente perder la residencia. Sin embargo, las ausencias prolongadas pueden generar cuestionamientos sobre si la persona mantiene realmente a Estados Unidos como su residencia permanente y también pueden tener consecuencias sobre el requisito de residencia continua para una futura solicitud de ciudadanía.

“Hay personas que por situaciones familiares, enfermedades de un pariente, asuntos personales o determinadas circunstancias tienen que salir temporalmente de Estados Unidos. Eso no significa necesariamente que deban renunciar a su residencia”, sostuvo el especialista.

El riesgo, agregó, aumenta porque después de entregar la residencia no existe garantía de que una solicitud de visa de paseo será aprobada. Esto puede ser especialmente relevante para personas retiradas o con pocos vínculos laborales, debido a que cada solicitud es evaluada individualmente por un funcionario consular.

Ante este escenario, Almonte recomienda a los residentes permanentes analizar su situación migratoria antes de tomar una decisión definitiva y, cuando sea necesario, buscar orientación profesional para determinar las alternativas disponibles.

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