
Miles de rescatistas continúan las labores de búsqueda casi dos semanas después de que una devastadora riada arrasara asentamientos cercanos a la frontera con el Tíbet, mientras la identificación de las víctimas representa uno de los principales desafíos para las autoridades.
Nepal elevó este lunes a 1,355 la cifra de personas fallecidas tras la mortal riada que arrasó asentamientos enteros cerca de la frontera con el Tíbet, China, mientras que el número de desaparecidos se mantiene en 4,996, casi dos semanas después del desastre.
La actualización fue proporcionada por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA), que publicó su último reporte con información recopilada hasta las 11:00 de la mañana, hora local, equivalente a las 5:15 GMT.
El nuevo balance representa un aumento de 14 fallecidos con respecto a la cifra reportada el domingo, lo que refleja la continuidad de las labores de búsqueda, recuperación e identificación de las víctimas afectadas por la tragedia.
Miles de rescatistas permanecen desplegados en las zonas afectadas con la esperanza de localizar sobrevivientes y encontrar a las personas que todavía figuran como desaparecidas. Las operaciones se desarrollan mientras los equipos intentan avanzar en la revisión de las áreas impactadas por la riada.
Uno de los principales obstáculos para las autoridades nepalíes es la identificación de los cuerpos recuperados. Debido a la magnitud de la tragedia y al número de personas desaparecidas, este proceso continúa siendo una de las tareas más complejas después del desastre.
Entre las personas que permanecen desaparecidas figuran al menos 589 ciudadanos extranjeros. Dentro de este grupo se encuentran dos ciudadanos españoles, según los datos difundidos por las autoridades.
La presencia de ciudadanos de distintas nacionalidades entre los desaparecidos ha añadido una dimensión internacional a las labores de identificación y búsqueda. Los gobiernos y familiares de las personas afectadas permanecen a la espera de información sobre sus allegados.
Hasta el momento, el Gobierno de Nepal solo ha podido entregar 98 cuerpos a sus respectivas familias. Este número refleja las dificultades que enfrentan las autoridades para establecer la identidad de las víctimas y completar los procedimientos necesarios para su entrega.
La identificación de los fallecidos resulta especialmente importante para las familias que todavía desconocen el paradero de sus seres queridos. Para muchas de ellas, el proceso representa también una parte fundamental para poder confirmar oficialmente la pérdida y realizar los procedimientos correspondientes.
Mientras avanzan estas tareas, los equipos de emergencia continúan trabajando en las zonas afectadas. Las operaciones incluyen la búsqueda de personas desaparecidas y la recuperación de víctimas, en un escenario marcado por las consecuencias de la riada.
El balance de 1,355 fallecidos y 4,996 desaparecidos convierte el desastre en una tragedia de gran magnitud para Nepal, especialmente para las comunidades ubicadas cerca de la frontera con el Tíbet.
La situación también ha generado preocupación por las personas que aún no han podido ser localizadas. Las autoridades mantienen los esfuerzos para determinar el paradero de los desaparecidos y obtener información que permita actualizar el balance de víctimas.
A casi dos semanas del desastre, las labores de emergencia siguen concentradas en la búsqueda y rescate, mientras se desarrolla paralelamente el proceso de identificación de los cuerpos recuperados.
El Gobierno nepalí continúa recibiendo información de los equipos desplegados en las áreas afectadas y actualizando las cifras conforme avanzan las operaciones. Por ahora, el balance oficial mantiene en 1,355 el número de fallecidos y en 4,996 el de desaparecidos.
Las autoridades y los equipos de rescate mantienen activo el operativo mientras familiares de las víctimas esperan noticias sobre sus seres queridos, especialmente en los casos de las personas que continúan sin ser localizadas.
