
El papa León XIV exhortó este miércoles a abandonar la “pasividad” frente a los profundos desequilibrios que afectan al mundo contemporáneo y llamó a reconocer y enfrentar las contradicciones que caracterizan a la sociedad actual.
El pontífice realizó su primera audiencia general del mes de septiembre en la Plaza de San Pedro del Vaticano, donde estuvo acompañado por miles de fieles. Durante su intervención, reflexionó sobre los cambios que atraviesa el mundo y sobre los desafíos que estos representan para la humanidad.
León XIV señaló que la época actual está marcada por transformaciones profundas que han generado desequilibrios preocupantes. Ante este escenario, consideró que la sociedad no puede permanecer indiferente ni limitarse a observar los problemas sin asumir responsabilidades.
Uno de los aspectos señalados por el papa fue la contradicción existente entre la preocupación por el futuro del planeta y los hábitos de consumo que, según planteó, pueden estar marcados por el egoísmo.
El pontífice cuestionó que la humanidad tenga conciencia de que el futuro del planeta está en juego, pero al mismo tiempo encuentre dificultades para renunciar a determinadas prácticas de consumo que pueden contribuir a profundizar los problemas existentes.
Su llamado estuvo dirigido a promover una actitud más consciente y activa frente a los desafíos contemporáneos, especialmente aquellos relacionados con el bienestar de las personas y la protección del entorno.
Durante la audiencia, León XIV también destacó el papel que corresponde desempeñar a la Iglesia en medio de las transformaciones que experimenta el mundo.
El papa afirmó que la Iglesia está llamada a servir al ser humano y a prestar atención a las preguntas más profundas que surgen en las personas ante las circunstancias que atraviesa la sociedad.
En ese sentido, destacó la importancia de escuchar los interrogantes y anhelos que forman parte de la experiencia humana, especialmente en un contexto marcado por cambios acelerados y situaciones de incertidumbre.
La intervención del pontífice planteó una reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva frente a los problemas que afectan al planeta y a las sociedades.
Su advertencia sobre el consumo también se relaciona con la necesidad de revisar determinados comportamientos cotidianos y reconocer las consecuencias que pueden tener sobre el entorno y sobre las generaciones futuras.
