
El dirigente del MIU cuestionó el procedimiento y afirmó que la medida debió ser comunicada mediante los canales diplomáticos oficiales
El secretario general del Movimiento Izquierda Unida (MIU), Miguel Mejía, calificó como una “vergüenza” y un procedimiento “totalmente irregular” la decisión del Gobierno dominicano de expulsar a nueve diplomáticos cubanos.
Durante una entrevista en el programa El Día, Mejía cuestionó la forma en que, según sus declaraciones, se habría comunicado la medida a la representación diplomática de Cuba en República Dominicana.
El dirigente político afirmó que la Embajada de Cuba habría conocido inicialmente la decisión a través de los medios de comunicación y no mediante una comunicación oficial transmitida por los canales diplomáticos correspondientes.
Para Mejía, esta situación constituye uno de los principales elementos cuestionables de la decisión, debido a que, independientemente de las razones que pudiera tener el Gobierno dominicano para tomar la medida, existen mecanismos establecidos para abordar este tipo de situaciones entre Estados.
“Existen los canales diplomáticos para hacer eso y se podía dirimir”, expresó el dirigente del MIU durante la entrevista.
Mejía sostuvo que, si las autoridades dominicanas consideraban que alguno de los diplomáticos cubanos había cometido una falta, correspondía utilizar los procedimientos diplomáticos disponibles para comunicar las preocupaciones y buscar una solución.
El secretario general del MIU insistió en que la existencia de una eventual infracción no elimina la necesidad de respetar los mecanismos establecidos en las relaciones internacionales.
Según su planteamiento, el Gobierno dominicano pudo haber comunicado formalmente la situación a las autoridades cubanas y utilizar los canales correspondientes antes de proceder con la expulsión de los representantes diplomáticos.
La declaración de Mejía se produce en medio de la atención generada por la salida de nueve diplomáticos cubanos del territorio dominicano y del debate sobre las razones y el procedimiento utilizado por las autoridades para adoptar la medida.
Las expulsiones de representantes diplomáticos constituyen decisiones que pueden tener repercusiones en las relaciones bilaterales entre los países involucrados, especialmente cuando se producen en un contexto de vínculos políticos y diplomáticos establecidos.
En este caso, Mejía consideró que la forma de proceder pudo haber generado una situación innecesariamente conflictiva y cuestionó que la representación cubana pudiera haberse enterado de la decisión mediante informaciones publicadas en los medios de comunicación.
El dirigente político recordó que las relaciones entre Estados cuentan con mecanismos destinados precisamente a manejar diferencias, reclamos y posibles incumplimientos sin que necesariamente se produzca una escalada diplomática.
Su posición es que esos instrumentos debieron ser utilizados antes de adoptar una medida de esta naturaleza.
Mejía también dejó claro que su cuestionamiento no depende exclusivamente de determinar si los diplomáticos expulsados incurrieron o no en alguna conducta considerada inapropiada por las autoridades dominicanas.
A su juicio, incluso ante la existencia de una falta, el Estado tiene la posibilidad de recurrir a los canales diplomáticos para plantear sus preocupaciones y permitir que la situación sea discutida entre las partes.
El dirigente del MIU apeló de esta manera a las normas que regulan las relaciones internacionales y sostuvo que existen procedimientos para abordar situaciones relacionadas con representantes diplomáticos.
La controversia coloca nuevamente bajo atención las relaciones entre República Dominicana y Cuba y el manejo que ambos países realizan de sus vínculos oficiales.
La expulsión de diplomáticos puede ser interpretada como una señal política importante, debido a que implica una decisión directa sobre la presencia oficial de representantes de un Estado dentro del territorio de otro.
Por ello, cualquier medida de este tipo suele generar reacciones políticas y diplomáticas, particularmente cuando existen diferencias sobre la manera en que fue ejecutada.
En sus declaraciones, Miguel Mejía centró su crítica precisamente en ese aspecto y calificó como irregular el procedimiento que, según su versión, habría sido utilizado por el Gobierno dominicano.
El dirigente sostuvo que una comunicación oficial a través de los canales diplomáticos habría permitido abordar la situación de una manera diferente y posiblemente evitar que el conflicto adquiriera mayor repercusión pública.
Hasta el momento, las declaraciones de Mejía representan una posición crítica frente a la actuación del Gobierno dominicano y forman parte del debate generado alrededor de la expulsión de los diplomáticos cubanos.
El caso continúa despertando atención debido a las implicaciones que puede tener para las relaciones bilaterales y al cuestionamiento sobre los procedimientos utilizados para comunicar y ejecutar la decisión.
Para Miguel Mejía, el punto central no es únicamente la expulsión en sí misma, sino la manera en que se habría manejado el proceso y el supuesto desconocimiento inicial de la medida por parte de la Embajada de Cuba a través de los mecanismos diplomáticos oficiales.
Su planteamiento es que las diferencias entre gobiernos deben ser canalizadas mediante los instrumentos diplomáticos existentes, especialmente cuando se trata de representantes acreditados ante otro Estado.
