
Aunque el cuadro básico incorporó nuevas terapias hace más de un año, todavía se requiere la aprobación del CNSS para que las ARS puedan ofrecer cobertura a los pacientes
República Dominicana enfrenta el desafío de transformar en acceso efectivo para los pacientes la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas destinadas al tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad.
Aunque durante el último año fueron incorporadas nuevas herramientas para el control de estas condiciones dentro del cuadro básico de medicamentos, la inclusión por sí sola no garantiza que los pacientes puedan recibirlas mediante la cobertura de las administradoras de riesgos de salud (ARS).
La endocrinóloga Dolores Mejía planteó que todavía es necesaria la aprobación del Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) para que estos tratamientos puedan ser cubiertos de manera efectiva dentro del sistema de seguridad social.
Entre las nuevas alternativas incorporadas figuran 18 herramientas destinadas al manejo de la diabetes, incluyendo medicamentos pertenecientes a grupos terapéuticos como los agonistas del receptor GLP-1, los inhibidores SGLT2 y estatinas de alta intensidad.
Estas terapias representan opciones utilizadas actualmente en el manejo de diferentes aspectos relacionados con la diabetes y el riesgo cardiovascular, pero su disponibilidad efectiva para los afiliados depende de que se complete el proceso establecido dentro del sistema de seguridad social.
La situación pone de manifiesto una diferencia entre reconocer la existencia de nuevas alternativas dentro del cuadro básico y garantizar que los pacientes puedan obtenerlas cuando las necesiten.
Para las personas que viven con enfermedades crónicas, el acceso continuo a los medicamentos constituye un elemento fundamental para mantener bajo control su condición y reducir el riesgo de complicaciones.
La diabetes requiere un seguimiento permanente y, dependiendo de las características de cada paciente, puede necesitar diferentes combinaciones de medicamentos, además de cambios en el estilo de vida y controles médicos periódicos.
En el caso de la obesidad, el desarrollo de nuevos tratamientos también ha ampliado las posibilidades terapéuticas disponibles para determinados pacientes.
Sin embargo, el costo de algunos medicamentos innovadores puede convertirse en una barrera importante cuando estos deben ser adquiridos directamente por los pacientes y no cuentan con cobertura de su seguro médico.
Precisamente por esa razón, la inclusión dentro del cuadro básico representa un paso relevante, pero no necesariamente el punto final del proceso.
La aprobación correspondiente por parte del CNSS permitiría establecer las condiciones bajo las cuales las ARS podrían incorporar estos tratamientos dentro de las coberturas disponibles para sus afiliados.
La endocrinóloga Dolores Mejía insistió en que no debe confundirse la incorporación de los medicamentos con el acceso automático a ellos.
La diferencia resulta especialmente importante para pacientes que necesitan tratamientos de manera prolongada y que podrían enfrentar dificultades económicas para asumir de forma particular el costo de determinadas terapias.
Los medicamentos GLP-1, por ejemplo, han adquirido una creciente relevancia en el tratamiento de determinadas personas con diabetes y obesidad, mientras que los SGLT2 también forman parte de las alternativas utilizadas para el manejo de la diabetes y la reducción de determinados riesgos asociados.
Las estatinas de alta intensidad, por su parte, son utilizadas para el control del colesterol y la reducción del riesgo cardiovascular en pacientes que cumplen determinados criterios clínicos.
La incorporación de estas herramientas refleja la evolución de las alternativas disponibles para el tratamiento de enfermedades crónicas.
No obstante, el desafío para el sistema dominicano consiste en lograr que esa actualización se traduzca en beneficios concretos para la población asegurada.
La diabetes y la obesidad representan condiciones de alta prevalencia y requieren estrategias de prevención, diagnóstico oportuno, seguimiento médico y acceso a tratamientos adecuados.
Cuando los medicamentos necesarios no están disponibles o su costo resulta demasiado elevado para los pacientes, aumenta la posibilidad de interrupciones en los tratamientos y dificultades para mantener un control adecuado.
Por ello, la discusión sobre la cobertura no se limita únicamente al aspecto económico. También está relacionada con la continuidad de la atención médica y con la capacidad del sistema de salud para responder a enfermedades que requieren seguimiento durante largos períodos.
La situación también plantea la necesidad de mantener actualizado el cuadro básico de medicamentos conforme aparecen nuevas evidencias científicas y alternativas terapéuticas.
Para los especialistas, contar con herramientas modernas puede ampliar las opciones de tratamiento y permitir que los médicos adapten las terapias a las necesidades específicas de cada paciente.
Sin embargo, esa posibilidad pierde parte de su alcance cuando los medicamentos incluidos todavía no están disponibles mediante los mecanismos habituales de cobertura.
El reto planteado por Mejía, por tanto, consiste en avanzar desde la inclusión formal de los medicamentos hacia una cobertura que pueda ser utilizada realmente por quienes los necesitan.
El proceso requiere la participación de las instituciones responsables del sistema de seguridad social y la definición de los mecanismos que permitan a las ARS asumir las terapias incorporadas.
Mientras tanto, los pacientes continúan dependiendo de las alternativas que tengan disponibles dentro de sus respectivos planes de salud y de las indicaciones establecidas por sus médicos.
La discusión adquiere mayor importancia en un contexto en el que la diabetes y la obesidad requieren cada vez mayor atención debido a su impacto sobre la salud individual y sobre los sistemas sanitarios.
La disponibilidad de medicamentos innovadores puede representar una oportunidad para mejorar el manejo de estas enfermedades, pero su verdadero impacto dependerá de que las personas puedan acceder a ellos de manera oportuna y sostenida.
República Dominicana tiene así por delante el desafío de cerrar la brecha entre la actualización del cuadro básico y la cobertura efectiva.
La incorporación de 18 nuevas herramientas para el control de la diabetes constituye un avance, pero, según la especialista, todavía queda pendiente completar el proceso necesario para que estas opciones lleguen de manera efectiva a los afiliados a través de las ARS.
El objetivo final es que la innovación terapéutica no se quede únicamente en los documentos oficiales, sino que pueda convertirse en una alternativa disponible para los pacientes que, de acuerdo con su condición y criterio médico, necesiten estos tratamientos.
