miércoles, septiembre 2

¿Cómo puede afectar la deshidratación al corazón?

La pérdida excesiva de líquidos obliga al organismo a activar mecanismos para mantener la circulación y puede aumentar el esfuerzo que realiza el corazón

La deshidratación no solo provoca sed. Cuando el organismo pierde más líquidos de los que ingiere, disminuye el volumen de líquido presente en el torrente sanguíneo, lo que puede dificultar el trabajo del corazón.

El cardiólogo Brodie Marthaler, del Sistema de Salud de Mayo Clinic, explica que cuando circula menos sangre, el corazón debe trabajar con mayor intensidad para mantener el flujo sanguíneo hacia el resto del organismo.

Ante la falta de líquidos, el cuerpo intenta compensar la situación estrechando los vasos sanguíneos y aumentando la frecuencia cardíaca. Sin embargo, cuando la deshidratación es intensa, estos mecanismos pueden no ser suficientes.

Entre las señales que pueden aparecer se encuentran latidos acelerados o palpitaciones, fatiga, mareos, aturdimiento, cambios en la visión, dificultad para respirar y molestias en el pecho. En casos graves, la deshidratación puede provocar un desmayo o un golpe de calor, situaciones que requieren atención médica inmediata.

Los adultos mayores, niños, deportistas y personas que trabajan al aire libre tienen un mayor riesgo de deshidratarse. También deben tener especial cuidado quienes padecen enfermedades cardíacas o utilizan determinados medicamentos, como diuréticos.

Para prevenirla, los especialistas recomiendan mantener una ingesta regular de líquidos y anticiparse cuando se vaya a realizar ejercicio o permanecer durante mucho tiempo en ambientes calurosos. El agua suele ser una buena primera opción, mientras que en casos de deshidratación importante pueden ser útiles líquidos con electrolitos.

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