
Para muchas personas, el salario llega con prácticamente todos sus recursos comprometidos. Tarjetas de crédito, préstamos, alquiler, servicios básicos y otras cuentas pendientes consumen buena parte de los ingresos mensuales, dejando poco margen para ahorrar, enfrentar imprevistos o destinar dinero al entretenimiento.
En este escenario, llegar al final del mes puede convertirse en un desafío financiero. Algunas personas recurren a nuevos préstamos para cubrir compromisos que no pudieron asumir con sus ingresos habituales, lo que puede ofrecer un alivio momentáneo, pero también generar una situación de dependencia del crédito.
La estratega financiera Maggly Uzcátegui explicó que un préstamo puede ser una herramienta útil cuando responde a una planificación y tiene un propósito financiero definido. Sin embargo, advirtió que la situación cambia cuando el endeudamiento comienza a utilizarse de manera recurrente para solucionar problemas de liquidez.
De acuerdo con la especialista, un préstamo deja de cumplir una función financiera saludable cuando deja de responder a una estrategia y comienza a utilizarse para resolver de manera repetitiva la falta de dinero disponible. En otras palabras, el problema no necesariamente está en solicitar un préstamo, sino en depender constantemente de ellos para cubrir los gastos habituales.
Esta situación puede generar un ciclo de endeudamiento en el que una persona utiliza parte de sus ingresos para pagar compromisos anteriores y, ante la falta de recursos disponibles, vuelve a recurrir al crédito para cubrir nuevas obligaciones.
Cuando los préstamos comienzan a utilizarse para pagar otras deudas, cubrir gastos cotidianos o llegar al final del mes, la capacidad financiera puede verse cada vez más comprometida. Esto reduce el margen disponible para enfrentar emergencias y dificulta la posibilidad de construir un fondo de ahorro.
El manejo responsable del crédito requiere identificar el propósito del préstamo, evaluar la capacidad real de pago y determinar si la nueva obligación puede ser asumida sin comprometer excesivamente los ingresos futuros.
La advertencia de la especialista cobra relevancia en un contexto donde el acceso a tarjetas, préstamos personales y otras modalidades de financiamiento facilita obtener dinero de manera rápida, pero también puede hacer que las personas acumulen múltiples compromisos sin evaluar adecuadamente su capacidad de pago.
Por ello, identificar a tiempo las señales de sobreendeudamiento puede ser fundamental para evitar que una herramienta diseñada para facilitar las finanzas personales termine convirtiéndose en una fuente permanente de presión económica.
