miércoles, septiembre 2

La erosión amenaza la salud de los suelos del planeta, advierte la FAO

Naciones Unidas alerta que la degradación continúa avanzando mientras las medidas para proteger y restaurar los suelos no se aplican al ritmo necesario

La erosión representa una de las amenazas más graves para la salud de los suelos del planeta, mientras que las medidas destinadas a protegerlos y restaurarlos todavía no se implementan con la rapidez y la escala necesarias, advirtió este jueves la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La advertencia fue incluida en un informe presentado durante una reunión de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, celebrada en Ulán Bator, Mongolia.

El documento analiza la evolución de la salud de los suelos en siete grandes regiones geográficas y advierte sobre un deterioro que continúa extendiéndose en distintas partes del mundo.

Según el estudio, el 65 % de las regiones evaluadas presenta una tendencia de deterioro desde 2015. La cifra refleja la dimensión del desafío que enfrentan los países para conservar uno de los recursos fundamentales para la producción de alimentos y el equilibrio de los ecosistemas.

El informe también señala que el 81 % de las regiones analizadas presenta una gestión de la erosión considerada deficiente o muy deficiente.

La FAO sostiene que la situación requiere acelerar la adopción de prácticas que permitan reducir la pérdida de suelo y recuperar terrenos que ya han sufrido procesos de degradación.

La erosión ocurre cuando partículas de suelo son desplazadas por factores como el agua o el viento. Cuando este proceso se intensifica, puede provocar la pérdida de las capas superficiales más fértiles y reducir la capacidad de los terrenos para sostener actividades agrícolas.

El deterioro de los suelos también puede afectar la disponibilidad de agua, la biodiversidad y la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono.

La preocupación de Naciones Unidas se relaciona además con la velocidad a la que avanzan los procesos de degradación en distintas regiones, frente a una adopción todavía insuficiente de medidas de conservación.

Las prácticas de manejo sostenible pueden contribuir a disminuir la erosión y mantener la productividad de los terrenos. Sin embargo, la FAO considera que estas soluciones deben ampliarse considerablemente para responder a la magnitud del problema.

El informe presentado en Mongolia pone especial énfasis en la necesidad de mejorar la gestión de los suelos y fortalecer las políticas destinadas a su protección.

La situación tiene una importancia particular para la seguridad alimentaria mundial, debido a que una parte considerable de la producción de alimentos depende directamente de la calidad y disponibilidad de suelos saludables.

La degradación prolongada puede reducir la productividad agrícola y aumentar la vulnerabilidad de las comunidades que dependen de la agricultura y otros recursos naturales.

Además, la pérdida de suelo puede generar efectos que van más allá de las áreas directamente afectadas. Los sedimentos arrastrados por las lluvias pueden llegar a ríos y otros cuerpos de agua, alterando ecosistemas y afectando la calidad del recurso hídrico.

Ante este panorama, Naciones Unidas insiste en que la protección de los suelos debe formar parte de las estrategias ambientales y de desarrollo sostenible de los países.

La FAO considera que existen prácticas y soluciones conocidas para reducir la erosión y restaurar terrenos degradados, pero advierte que su implementación todavía no alcanza el ritmo requerido.

Los resultados del estudio representan una llamada de atención sobre la necesidad de pasar de iniciativas aisladas a acciones de mayor escala que permitan conservar los suelos a largo plazo.

El desafío también está relacionado con la capacidad de los países para combinar la producción de alimentos con métodos de manejo que reduzcan el impacto sobre los recursos naturales.

Para Naciones Unidas, evitar una mayor degradación requiere fortalecer la planificación, mejorar las prácticas agrícolas y promover sistemas de manejo sostenible que permitan mantener la productividad de los terrenos sin acelerar su deterioro.

La advertencia de la FAO llega en un momento en que la degradación de los ecosistemas y el cambio climático incrementan las presiones sobre los recursos naturales.

Los datos del informe muestran que el problema no se limita a determinadas zonas del planeta, sino que presenta una tendencia preocupante en diferentes regiones.

Con un 65 % de las regiones evaluadas mostrando deterioro desde 2015 y un 81 % registrando una gestión deficiente o muy deficiente de la erosión, el organismo de Naciones Unidas considera urgente acelerar las acciones para proteger este recurso esencial.

La conservación del suelo, concluye el llamado de la FAO, resulta fundamental no solo para la agricultura, sino también para mantener ecosistemas funcionales y garantizar recursos naturales para las próximas generaciones.

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