
Entre los desaparecidos figuran 341 extranjeros, incluidos dos ciudadanos españoles, según las autoridades nepalíes
Una riada de gran magnitud registrada en el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, China, dejó al menos 55 personas muertas y 403 desaparecidas, de acuerdo con el último balance divulgado este miércoles por las autoridades nepalíes.
El fenómeno provocó importantes daños en diferentes puntos de la zona afectada, incluyendo carreteras, puentes, asentamientos e infraestructuras, mientras continúan las labores para localizar a las personas cuyo paradero permanece desconocido.
Entre los desaparecidos se encuentran 341 extranjeros, una cifra que representa una parte considerable del total reportado por las autoridades. Entre ellos figuran dos ciudadanos españoles.
La emergencia se produjo en una zona del norte de Nepal próxima a la frontera con China, un territorio caracterizado por su geografía montañosa y por la presencia de comunidades y rutas que conectan diferentes áreas de la región.
El elevado número de desaparecidos mantiene la incertidumbre sobre la dimensión final de la tragedia, debido a que las autoridades continúan recopilando información y tratando de establecer el paradero de quienes no han podido ser localizados.
Los daños provocados por la riada también han complicado las comunicaciones y el acceso a algunas zonas, especialmente debido a las afectaciones registradas en carreteras y puentes.
Las autoridades trabajan en las labores de búsqueda y rescate mientras evalúan el impacto ocasionado por el fenómeno sobre las comunidades y las infraestructuras.
La presencia de cientos de extranjeros entre los desaparecidos añade una dimensión internacional a la emergencia, especialmente por la dificultad para determinar el estado de cada una de las personas que se encontraban en la zona cuando ocurrió la riada.
El balance de 55 fallecidos y 403 desaparecidos podría modificarse conforme avancen las operaciones de búsqueda y se obtenga información adicional sobre las personas afectadas.
La tragedia vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en zonas montañosas frente a fenómenos naturales capaces de provocar inundaciones repentinas y desplazamientos de grandes cantidades de agua y sedimentos.
Mientras continúan las labores de emergencia, las autoridades nepalíes mantienen la búsqueda de los desaparecidos y la evaluación de los daños ocasionados en una de las zonas más afectadas del país.
