
Una investigación revela que solo siete de las 19 plantas de tratamiento registradas por la CAASD están operativas, algunas de manera parcial
Las deficiencias del sistema de saneamiento del Gran Santo Domingo están provocando que parte de las aguas residuales generadas por la población terminen recorriendo cañadas y ríos hasta llegar finalmente al mar Caribe, según una investigación realizada durante 21 días por un equipo de Diario Libre.
El recorrido permitió identificar problemas en distintas instalaciones destinadas al tratamiento de aguas residuales, incluyendo plantas abandonadas, fuera de servicio o que funcionan de manera limitada.
De acuerdo con el registro de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), existen 19 plantas de tratamiento en el Gran Santo Domingo. Sin embargo, la investigación encontró que solo siete están operativas, algunas de ellas de forma parcial.
La situación plantea un desafío para una zona metropolitana cuyo crecimiento urbano ha avanzado a un ritmo superior al desarrollo de su infraestructura sanitaria.
Cuando las aguas residuales no reciben el tratamiento adecuado, pueden terminar directamente en cuerpos de agua y convertirse en una fuente de contaminación ambiental, afectando ecosistemas y comunidades ubicadas en las zonas cercanas.
Uno de los casos identificados se encuentra en Los Jardines, donde las aguas residuales terminan directamente en una cañada.
En Ciudad Satélite, el recorrido encontró líquidos que son descargados sin tratamiento al río Lebrón, mientras que en Vista Bella, Villa Mella, las aguas corren por uno de los laterales de la planta hasta alcanzar el río Ozama.
Estos casos muestran cómo el problema puede extenderse desde instalaciones ubicadas dentro de sectores residenciales hasta importantes cuerpos de agua de la capital.
El río Ozama, uno de los principales sistemas fluviales de Santo Domingo, recibe el impacto de diferentes fuentes de contaminación a lo largo de su recorrido, antes de desembocar en el mar Caribe.
La problemática tampoco se concentra exclusivamente en las zonas periféricas o de mayor crecimiento urbano.
Sectores como Piantini, Naco, Serrallés, Los Cacicazgos, La Castellana, Bella Vista, Evaristo Morales y La Julia figuran entre las áreas que carecen de un sistema convencional de drenaje sanitario.
En estos sectores se utilizan alternativas como pozos filtrantes, sistemas sépticos y plantas privadas para manejar las aguas residuales producidas por viviendas y establecimientos.
El crecimiento de la ciudad ha incrementado la presión sobre estas soluciones, especialmente en zonas donde la densidad urbana y la construcción de nuevos proyectos han aumentado considerablemente.
El saneamiento representa una infraestructura esencial para cualquier ciudad. Su función no se limita a retirar las aguas utilizadas de los hogares y establecimientos, sino que también debe garantizar que esas aguas sean tratadas antes de regresar al medio ambiente.
Cuando las plantas operan por debajo de su capacidad o permanecen fuera de servicio, ese ciclo se rompe y aumenta el riesgo de que las aguas contaminadas terminen en espacios naturales.
La situación descrita en la investigación evidencia además una diferencia entre la expansión urbana y la capacidad de las infraestructuras existentes para responder a las necesidades de la población.
El problema adquiere especial importancia en una ciudad donde las aguas residuales pueden atravesar diferentes puntos del territorio mediante cañadas y ríos antes de alcanzar el mar.
Las consecuencias ambientales pueden incluir deterioro de la calidad del agua, afectación de los ecosistemas acuáticos y generación de condiciones que representan riesgos para las comunidades cercanas.
La contaminación también puede tener repercusiones sobre espacios utilizados para actividades recreativas y económicas, especialmente aquellos vinculados a ríos y zonas costeras.
La investigación pone sobre la mesa la necesidad de revisar el estado de las plantas existentes, determinar cuáles requieren rehabilitación y establecer mecanismos para garantizar que las instalaciones operativas funcionen adecuadamente.
También plantea la importancia de ampliar la infraestructura de saneamiento en aquellos sectores donde el crecimiento urbano ha superado la capacidad de las redes convencionales.
El recorrido realizado durante 21 días permite visualizar una problemática que, aunque muchas veces permanece fuera de la atención cotidiana de los ciudadanos, forma parte de uno de los principales desafíos ambientales y de infraestructura del Gran Santo Domingo.
Las aguas que desaparecen por los sistemas de drenaje no dejan de existir. Su destino depende de la capacidad de las instalaciones para tratarlas correctamente antes de devolverlas al entorno.
En los casos identificados, parte de ese recorrido termina en cañadas, ríos y finalmente en el mar Caribe, convirtiendo una deficiencia del sistema sanitario en un problema ambiental que trasciende a los sectores donde se originan las aguas residuales.
El desafío para las autoridades consiste en fortalecer el sistema de saneamiento, recuperar las instalaciones que se encuentran fuera de servicio y garantizar que el crecimiento de la ciudad esté acompañado por una infraestructura sanitaria capaz de responder a sus necesidades.
