
Organizaciones de derechos civiles alertan sobre posibles riesgos de vigilancia masiva y afectaciones a la privacidad
Policías estatales y municipales de Nueva York estarían colaborando con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) mediante el acceso y búsqueda de información en una base de datos nacional de matrículas administrada por la empresa Flock Safety, según un informe publicado este martes.
El documento fue elaborado por el grupo de defensa de la privacidad Surveillance Technology Oversight Project (S.T.O.P.) y la organización de derechos civiles LatinoJustice PRLDEF, ambas con sede en Nueva York.
El informe, titulado “Flock Favors: NY Police Collaboration With ICE”, examina la manera en que diferentes cuerpos policiales estatales y locales han utilizado la red de cámaras de reconocimiento de matrículas de Flock Safety para obtener información que puede ser consultada por las autoridades migratorias.
La tecnología utilizada por Flock Safety permite fotografiar los vehículos que pasan frente a sus cámaras instaladas en espacios públicos y registrar información relacionada con las matrículas.
De acuerdo con las organizaciones responsables del informe, la magnitud de esta red genera preocupación debido a la posibilidad de que los movimientos de vehículos puedan ser registrados y consultados posteriormente.
Las cámaras de lectura automática de matrículas pueden recopilar datos sobre vehículos que circulan por determinadas zonas, lo que permite construir registros de desplazamientos y consultar información asociada a determinados vehículos.
El informe sostiene que agencias policiales de Nueva York han utilizado esta infraestructura para colaborar con ICE, lo que ha generado cuestionamientos entre organizaciones que defienden los derechos civiles y la privacidad.
Las preocupaciones se producen en un contexto de creciente debate en Estados Unidos sobre el uso de tecnologías de vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad y las agencias federales de inmigración.
Los grupos de derechos civiles consideran especialmente delicado el acceso a este tipo de información por parte de ICE, debido a las consecuencias que una investigación migratoria puede tener sobre las personas identificadas.
La preocupación principal no se limita a una consulta específica de una matrícula, sino a la capacidad que ofrece una red de cámaras de gran alcance para registrar la circulación de vehículos durante largos períodos.
Según los defensores de la privacidad, una base de datos de este tipo podría permitir reconstruir patrones de movimiento de una persona si las autoridades logran relacionar repetidamente un vehículo con determinados lugares.
Flock Safety ha defendido el uso de sus sistemas como herramientas destinadas a ayudar a las autoridades a combatir delitos y localizar vehículos relacionados con investigaciones policiales.
Sin embargo, organizaciones como S.T.O.P. han cuestionado el crecimiento de este tipo de infraestructura y han advertido sobre la necesidad de establecer límites claros para evitar que la tecnología termine convirtiéndose en una herramienta de vigilancia generalizada.
El informe publicado en Nueva York coloca nuevamente el debate sobre la privacidad en el centro de la discusión sobre la cooperación entre las fuerzas policiales locales y las autoridades federales de inmigración.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es la posibilidad de que información recopilada originalmente para investigaciones policiales locales termine siendo utilizada con otros objetivos, incluidos procedimientos relacionados con inmigración.
La situación también plantea interrogantes sobre los mecanismos de supervisión y las reglas que deben aplicarse cuando diferentes agencias gubernamentales comparten información obtenida mediante tecnologías automatizadas.
Las cámaras de lectura de matrículas se han expandido en diferentes ciudades de Estados Unidos debido a su capacidad para ayudar a las autoridades a identificar vehículos buscados o relacionados con investigaciones.
No obstante, el crecimiento de estas redes ha generado críticas de organizaciones que consideran que la recopilación masiva de datos sobre vehículos puede afectar la privacidad de personas que no están involucradas en ninguna actividad delictiva.
El informe de S.T.O.P. y LatinoJustice PRLDEF busca precisamente llamar la atención sobre esas implicaciones y sobre la necesidad de conocer cómo se utiliza la información recopilada por estas tecnologías.
El caso de Nueva York adquiere especial relevancia debido al tamaño de su población y a la cantidad de vehículos que circulan diariamente por sus calles y carreteras.
Las organizaciones defensoras de los derechos civiles sostienen que debe existir mayor transparencia sobre las consultas realizadas por las autoridades, las razones que las justifican y el tiempo durante el cual se conserva la información.
El debate también podría intensificarse a medida que las agencias federales incrementen el uso de herramientas tecnológicas para localizar personas y recopilar información dentro de sus investigaciones migratorias.
Por ahora, el informe representa un nuevo llamado de atención sobre la expansión de las tecnologías de vigilancia y sobre la manera en que los datos recopilados en espacios públicos pueden terminar siendo utilizados por diferentes organismos gubernamentales.
La discusión plantea una pregunta central: hasta dónde puede llegar la cooperación entre las policías locales y las agencias federales sin poner en riesgo el derecho a la privacidad de ciudadanos y residentes.
Mientras las autoridades continúan utilizando estas herramientas para apoyar investigaciones, organizaciones de derechos civiles reclaman mayores controles, transparencia y límites sobre el acceso y uso de la información recopilada.
