
Pekín amenaza con tomar medidas para proteger sus intereses después de las nuevas sanciones de Washington contra Teherán
China advirtió este martes que su cooperación con Irán no debe ser interferida ni socavada, en una respuesta directa a la nueva ofensiva de sanciones impulsada por Estados Unidos contra Teherán.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, afirmó durante una rueda de prensa en Pekín que la cooperación entre China e Irán se desarrolla dentro del marco del derecho internacional y que no debería verse afectada por medidas adoptadas por terceros países.
La declaración se produjo después de que Washington anunciara un nuevo paquete de sanciones destinado a aumentar la presión económica sobre Irán y limitar sus fuentes de ingresos y redes financieras.
Aunque las nuevas medidas estadounidenses no incluyeron a grandes instituciones financieras de China continental, sí afectaron a compañías vinculadas con Hong Kong, aumentando la tensión entre Washington y Pekín en torno a la relación económica de China con Teherán.
Lin Jian aseguró que China está siguiendo de cerca la evolución de la situación y reiteró que el Gobierno chino adoptará las medidas que considere necesarias para proteger sus derechos e intereses.
El funcionario no detalló cuáles podrían ser esas acciones ni precisó qué consecuencias podrían tener las nuevas sanciones sobre los bancos y empresas chinas.
La disputa se produce en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Estados Unidos y China, mientras Washington intenta aumentar el aislamiento económico de Irán y presiona a los países que mantienen relaciones comerciales con Teherán.
Estados Unidos ha ampliado su campaña de sanciones con el objetivo de cortar las fuentes de financiamiento que permiten a Irán mantener sus actividades económicas internacionales. Las medidas también buscan afectar redes relacionadas con el comercio de petróleo, tecnología y operaciones financieras vinculadas con el Gobierno iraní.
China, por su parte, mantiene importantes vínculos comerciales con Irán y es uno de los principales compradores de petróleo iraní, por lo que cualquier ampliación de las sanciones estadounidenses podría tener consecuencias sobre empresas y operadores chinos involucrados en ese comercio.
Pekín ha rechazado tradicionalmente las sanciones unilaterales impuestas por Washington y ha defendido que las disputas internacionales deben resolverse mediante el diálogo y la negociación.
En esta ocasión, Lin Jian también cuestionó la utilidad de las sanciones y sostuvo que las medidas de presión pueden aumentar las tensiones en lugar de contribuir a una solución. China ha llamado a las partes a actuar con moderación y regresar a las negociaciones.
La advertencia china añade una nueva dimensión al enfrentamiento entre Washington y Teherán, ya que Estados Unidos busca reducir la capacidad de Irán para generar ingresos mientras China continúa manteniendo relaciones económicas con el país.
Por ahora, Washington ha evitado imponer sanciones contra algunas de las principales instituciones financieras chinas, una decisión que podría reflejar el interés estadounidense en evitar una escalada económica directa con Pekín.
Sin embargo, la posibilidad de que las medidas estadounidenses se amplíen hacia empresas o bancos chinos representa uno de los principales puntos de tensión.
China ha dejado claro que considera sus relaciones comerciales con Irán parte de una cooperación legítima y que no aceptará que terceros países determinen unilateralmente con quién puede comerciar.
La disputa también tiene implicaciones para el mercado energético internacional debido al papel de China como uno de los principales compradores del petróleo iraní.
Una reducción significativa de estas compras podría afectar los ingresos de Teherán, mientras que nuevas restricciones contra empresas chinas podrían complicar las cadenas comerciales y financieras utilizadas para transportar y pagar el crudo iraní.
El enfrentamiento ocurre además mientras Estados Unidos y China intentan mantener abiertos sus canales diplomáticos para evitar que las tensiones comerciales y geopolíticas deriven en una confrontación más amplia.
Por el momento, Pekín no ha anunciado una represalia concreta, pero su advertencia de que adoptará “todas las medidas necesarias” deja abierta la posibilidad de una respuesta si Washington amplía las sanciones contra compañías o instituciones chinas.
La situación coloca nuevamente a China en una posición estratégica frente al conflicto entre Estados Unidos e Irán: Pekín busca mantener sus intereses económicos y sus relaciones con Teherán, mientras intenta evitar que la disputa desemboque en una confrontación directa con Washington.
El desarrollo de las próximas medidas estadounidenses y la eventual respuesta china serán determinantes para establecer hasta dónde puede escalar esta nueva disputa económica y diplomática.
