
La acumulación de grasa alrededor de órganos como el corazón, el hígado y el páncreas puede favorecer procesos inflamatorios y elevar el riesgo de complicaciones
La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que va mucho más allá del número que marca una báscula. Su impacto puede extenderse al funcionamiento de diferentes órganos y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Entre las principales complicaciones asociadas se encuentran el infarto, la insuficiencia cardíaca, las arritmias y los accidentes cerebrovasculares.
En América Latina, 7 de cada 10 adultos viven con sobrepeso u obesidad, una situación que representa un desafío para los sistemas de salud y para las estrategias de prevención y tratamiento.
Además del peso corporal, los especialistas destacan la importancia de observar dónde se acumula la grasa. La presencia de tejido adiposo alrededor de órganos como el corazón, el hígado y el páncreas puede favorecer procesos inflamatorios y contribuir al desarrollo de complicaciones.
La obesidad también puede relacionarse con otros factores que afectan la salud cardiovascular, por lo que su prevención y tratamiento requieren un abordaje integral que considere la alimentación, la actividad física y otros aspectos del estilo de vida.
Por esta razón, mantener un peso saludable y realizar controles médicos periódicos puede contribuir a reducir los factores de riesgo y proteger la salud cardiovascular.
