
La británica, nacida en 1909, atribuye parte de su longevidad a su espíritu independiente, a evitar las discusiones y a escuchar antes de tomar sus propias decisiones
La británica Ethel Caterham, considerada actualmente la persona más anciana del mundo, celebra este viernes su cumpleaños número 117, una edad que la coloca entre un grupo extremadamente reducido de personas que han alcanzado esta longevidad.
Caterham vive en una residencia de ancianos en el condado de Surrey, en las afueras de Londres, donde celebra esta fecha rodeada de quienes la acompañan en esta etapa de su vida.
Nacida en 1909 en Shipton Bellinger, al sur de Inglaterra, Ethel May Collins, su nombre de soltera, ha llevado durante gran parte de su vida un estilo caracterizado por la independencia y la disposición a tomar sus propias decisiones.
Según quienes conocen su historia, Caterham considera que su manera de afrontar la vida ha sido fundamental para mantenerse activa y con una actitud positiva a lo largo de los años.
Entre sus principios destaca evitar las discusiones. En lugar de entrar en conflictos, prefiere escuchar las opiniones de los demás y posteriormente hacer lo que considera correcto.
Su vida también estuvo marcada desde muy joven por experiencias fuera de su país. A los 18 años viajó en barco hasta la India, donde trabajó como niñera.
Después de regresar a Inglaterra, contrajo matrimonio con Norman Caterham, un oficial del Ejército, con quien tuvo dos hijas.
Su trayectoria personal atraviesa buena parte de los grandes acontecimientos del siglo XX y llega hasta una época marcada por avances tecnológicos y transformaciones sociales que difícilmente podían imaginarse cuando nació.
A sus 117 años, Caterham forma parte de un grupo extraordinariamente reducido de personas que han alcanzado o superado esa edad. De acuerdo con los registros citados sobre su longevidad, es una de las únicas 13 personas conocidas en la historia que han llegado a los 117 años.
Su cumpleaños representa así no solo una celebración personal, sino también un acontecimiento de interés internacional debido a la excepcional longevidad que ha alcanzado.
La historia de Caterham ha despertado interés por la manera en que ha afrontado las diferentes etapas de su vida y por la filosofía que atribuye a su larga existencia: mantener la independencia, escuchar a los demás y evitar enfrentamientos innecesarios.
Aunque la longevidad depende de múltiples factores y no puede atribuirse únicamente a un determinado estilo de vida, su historia se ha convertido en un ejemplo singular de supervivencia y adaptación a través de más de un siglo.
Con 117 años, Ethel Caterham continúa siendo una figura excepcional dentro de los registros de longevidad mundial y una de las pocas personas que han conseguido llegar a una edad tan extraordinaria.
