
Kiev sancionó al estudio y a varios responsables de la popular serie infantil al considerar que difunde narrativas prorrusas y representa una amenaza para la seguridad nacional
El Kremlin condenó este viernes la decisión de Ucrania de imponer sanciones y restringir la difusión de la popular serie de dibujos animados “Masha y el Oso”, después de que las autoridades ucranianas señalaran la producción como un vehículo de narrativas prorrusas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, firmó el jueves un decreto que incluye sanciones contra Animaccord, el estudio responsable de la serie, así como contra varias personas relacionadas con su producción y distribución.
Las autoridades ucranianas sostienen que la serie presenta narrativas favorables a Rusia bajo la apariencia de contenido infantil y que su amplia distribución puede representar una amenaza para la seguridad nacional.
El Kremlin reaccionó con dureza a la medida. Su portavoz, Dmitri Peskov, cuestionó la decisión de Kiev y defendió la popularidad internacional de la producción.
Peskov sostuvo que el hecho de que Ucrania haya dirigido medidas contra una serie infantil demuestra, según su valoración, el carácter que atribuye al Gobierno de Zelenski.
“Masha y el Oso” es una producción rusa que ha alcanzado una enorme popularidad internacional y ha sido traducida a numerosos idiomas, con millones de espectadores alrededor del mundo.
Las autoridades ucranianas, sin embargo, consideran que su influencia cultural va más allá del entretenimiento. Kiev ha señalado determinados elementos de la serie y de su promoción como parte de una estrategia de influencia rusa dirigida también al público infantil.
Las sanciones afectan al estudio Animaccord y a varios de sus responsables, incluyendo al fundador, director ejecutivo, guionista, director y productor relacionados con la producción.
La decisión se produce en un contexto de creciente disputa entre Rusia y Ucrania por el control de los contenidos culturales y mediáticos. Desde el inicio de la guerra, las autoridades ucranianas han adoptado distintas medidas para limitar la presencia de productos considerados vinculados con la propaganda rusa.
La controversia no se limita a Ucrania. En Reino Unido, más de 50 parlamentarios han pedido revisar la presencia de “Masha y el Oso” en plataformas de streaming, argumentando que algunos elementos de la producción podrían funcionar como una forma de influencia cultural rusa.
Los responsables de Animaccord han rechazado las acusaciones de propaganda y han defendido que la serie no tiene vínculos con el Gobierno ruso ni responde a una agenda política.
El enfrentamiento alrededor de la producción demuestra cómo, en medio del conflicto entre Moscú y Kiev, incluso contenidos dirigidos principalmente a niños se han convertido en parte de la disputa por la influencia cultural y la información.
Mientras Ucrania sostiene que busca proteger su seguridad nacional frente a posibles mecanismos de propaganda, Rusia considera las medidas una reacción desproporcionada contra una producción infantil de alcance mundial.
