
El episodio, registrado entre el 3 y el 22 de julio, afectó principalmente a personas mayores de 75 años y elevó a más de 7,000 el exceso de mortalidad registrado durante los principales episodios de calor del verano
La segunda ola de calor que afectó a Francia entre el 3 y el 22 de julio dejó un exceso de mortalidad estimado en 1,243 personas, de acuerdo con las cifras divulgadas este miércoles por Santé Publique France, la agencia nacional de salud pública. El organismo aclaró que se trata de fallecimientos adicionales registrados durante el período y que todavía no pueden atribuirse exclusivamente a las altas temperaturas.
Las personas de mayor edad fueron las más afectadas. Aproximadamente tres cuartas partes de los fallecidos tenían 75 años o más, aunque el incremento de la mortalidad también se observó en los grupos de edad a partir de los 45 años. Según las autoridades, el episodio de julio tuvo una duración mayor que la primera ola de calor del verano, aunque su intensidad fue menor.
Los nuevos datos se suman a las 5,764 muertes adicionales registradas durante la primera ola de calor, que se extendió del 17 al 30 de junio. A esto se agregan otros 300 fallecimientos ocurridos durante un episodio de calor registrado entre el 24 y el 28 de mayo, que no cumplió con los criterios meteorológicos establecidos para ser considerado oficialmente una ola de calor.
La distribución de las muertes durante el segundo episodio también refleja el impacto sobre distintos sectores de la población. El 51.1 % de los fallecimientos se produjo en hospitales, mientras que el 25.9 % ocurrió en domicilios particulares y el 18.5 % en residencias para personas mayores.
Francia, además, continúa enfrentando una tercera ola de calor iniciada el 28 de julio, cuyo impacto todavía no está incluido en estas cifras. Por esta razón, las autoridades sanitarias advierten que el balance definitivo del verano podría ser considerablemente mayor y prevén disponer de una evaluación más completa entre septiembre y octubre.
La situación ocurre en un verano marcado por temperaturas extremas y una fuerte sequía en Europa. Francia ha acumulado 52 días de ola de calor desde mediados de junio, mientras diferentes países europeos enfrentan también restricciones de agua, daños a cultivos y otros efectos asociados a las temperaturas y la falta de precipitaciones.
