
El periodista plantea que la transformación de la Policía Nacional requiere cambios estructurales y no únicamente sustituciones en los principales puestos de mando
El periodista Dany Alcántara cuestionó que los cambios en la dirección de la Policía Nacional puedan ser suficientes para enfrentar los problemas que afectan a la institución y consideró necesario mirar más allá de la sustitución de sus principales autoridades.
La posición surge luego de la designación de Ernesto Rafael Rodríguez García como nuevo director general de la Policía Nacional, decisión adoptada por el presidente Luis Abinader como parte de los recientes movimientos dentro de la institución.
Para Alcántara, la discusión debe centrarse en una transformación más profunda que abarque el funcionamiento interno del cuerpo policial, la preparación de sus agentes, las condiciones en las que desempeñan sus funciones y los mecanismos de supervisión y control.
La Policía Nacional ha venido realizando cambios en diferentes niveles. En marzo de este año, la institución informó la sustitución y designación de titulares en más de 30 direcciones regionales, especializadas, de áreas y departamentales, argumentando que estas medidas buscaban mejorar los niveles de seguridad y continuar con la transformación del modelo de servicio policial.
Sin embargo, la cantidad de movimientos dentro de la estructura no necesariamente significa que los problemas institucionales estén resueltos. La reforma policial implica también fortalecer la capacitación, mejorar las condiciones de los agentes, establecer controles efectivos y garantizar que las actuaciones se desarrollen bajo protocolos claros y respeto a los derechos ciudadanos.
El planteamiento de Alcántara coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta que trasciende quién ocupa la dirección general: ¿puede una institución en proceso de reforma superar sus principales dificultades únicamente mediante cambios de mando?
El debate cobra mayor relevancia ante la preocupación ciudadana por la seguridad y la necesidad de recuperar la confianza en los organismos responsables de garantizar el orden público.
